Tribunales

Condenado el juez de paz de Alhendín por increpar a dos agentes que le recriminaron por no llevar casco

  • Antonio Gálvez ha sido condenado al pago de una multa de 240 euros por increpar y amenazar a dos agentes de la Policía Local que le requirieron la documentación al conducir un ciclomotor sin casco reglamentario y sin placa de matrícula válido.

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El juez de paz de Alhendín (Granada), Antonio Gálvez, ha sido condenado por una falta contra el orden público al pago de una multa de 240 euros por increpar y amenazar a dos agentes de la Policía Local que le requirieron la documentación al conducir un ciclomotor sin casco reglamentario y sin placa de matrícula válido.

En la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, se considera probado que el pasado 29 de julio de 2008, sobre las 17,00 horas, dos agentes de la Policía Local de Alhendín, que se encontraban regulando el tráfico en la Plaza Santo Cristo de la localidad, observaron la presencia del conductor de un ciclomotor que circulaba sin casco, por lo que le indicaron que parase.

Al aproximarse a éste los policías, éstos se percataron de que el vehículo no tenía una placa de matrícula válida, ya que llevaba sólo una pintada a mano, por lo que procedieron a solicitar al conductor, Antonio Gálvez, el permiso de conducir y la documentación del ciclomotor.

Gálvez les manifestó que no poseía ningún tipo de documentación y que, como juez de paz del pueblo, podía ir por todos los sitios "esté o no esté en regla". "¿Quién os habéis creído que sois?", les dijo entonces el juez de paz, según consta en el fallo.

Ante esto, y dada la imposibilidad de los agentes a contrastar la documentación del vehículo, se pidió apoyo a la Guardia Civil y, mientras ésta se personaba, el acusado repetía que era juez de paz y, dirigiéndose a uno de los policías locales, llegó a decir que "lo iba a hundir" y que no sabía lo que estaba haciendo, "que tenía suerte de estar en público". Asimismo, a los transeúntes en la zona les decía que "le estaban quitando la moto al juez de paz".

Cuando llegaron los guardias civiles, que comprobaron que el vehículo carecía de permiso de circulación y de seguro obligatorio, el ahora condenado siguió dirigiéndose al mismo agente diciéndole que la moto se quedará, "pero no sabes lo que te va a pasar a ti, la vida da muchas vueltas, ya te cogeré sin uniforme".

Se marchó entonces sin la denuncia y el acta de movilización del ciclomotor, pero pidiéndole al agente al que había increpado su número de identificación. Posteriormente, cuando se cargaba la moto en la grúa, volvió con unos exhortos y los repartió entre los policías y, a las 20,40 horas fue a las dependencias de la Policía Local a pedir los datos del citado agente, que se negó a dárselos. El juez de paz le volvió a repetir que quién se creía que era y que se iba a enterar.

Aunque el denunciado negó los hechos que se le imputaban en el juicio oral, el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 3 de Santa Fe considera que la "consistencia lógica" y la "fuerza de convicción" de las afirmaciones de los agentes, unido a la "poco consistente" versión del acusado, constituye prueba de cargo objetiva para destruir su presunción de inocencia.

En la sentencia, contra la que cabe recurso de apelación, se señala además que su condición de juez de paz no le eximía del cumplimiento de la normativa administrativa, "antes, al contrario, debe ser ejemplo de sometimiento", ni justificaba un "trato desconsiderado" con los agentes que prestaban servicio propio de su cargo.

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