Salobreña se confirma como excepción de la debacle del socialismo

  • Gonzalo Fernández Pulido se proclama alcalde en un acto al que no acude su predecesor, del PP

Sin ningún tipo de sorpresa, y tal y como se esperaba, Gonzalo Fernández Pulido asumió ayer la Alcaldía de Salobreña, recuperando el gobierno del municipio para el PSOE después de nueve años. Si la tónica en la provincia ha sido que el PP arrebatara alcaldías a los socialistas, en la localidad costera ha sucedido todo lo contrario.

Según se había anunciado previamente, los socialistas gobernarán el municipio en minoría, con ocho concejales de un total de diecisiete, al haber decidido no pactar con ninguna otra fuerza política. Habría logrado la mayoría absoluta de haber pactado con IU, que finalmente se limitó a permitir que gobernara la lista más votada.

En un salón de plenos que se quedó pequeño ante tanta afluencia de ciudadanos, llamó la atención la ausencia del alcalde saliente, Jesús Avelino Menéndez (PP), por motivos que no se especificaron. En los últimos meses se había especulado con que el ex regidor no tenía buena relación con su partido, aunque él lo negó.

Una vez que todos los corporativos tomaron posesión de sus actas se pasó inmediatamente a la votación, sin intervenciones previas. La modalidad elegida fue a mano alzada, y cada grupo votó a su candidato, por lo que el PSOE obtuvo ocho sufragios, el PP cuatro, IU y el PA dos cada uno, y el PSI uno.

Tras ser proclamado como alcalde y recibir el bastón de mando, Fernández Pulido comenzó su discurso agradeciendo a Jesús Avelino Menéndez "por la prestación que ha hecho a este pueblo durante casi diez años y por su trabajo y dedicación en un cargo de enorme responsabilidad". Ya dirigiéndose a los vecinos, manifestó que "son tiempos difíciles, pero Salobreña siempre ha sabido superarlos y estar a la altura de las circunstancias". Por tanto, les pidió "un esfuerzo y a la vez un espíritu de unidad".

El flamante alcalde aseguró que los ciudadanos vienen "pidiendo un cambio que culmina hoy", aunque "ese esfuerzo no sólo puede venir de la mano del equipo de gobierno, ya que ningún cambio tiene sentido si no cuenta con el consenso y el apoyo de todos".

A los concejales de las distintas formaciones políticas les solicitó "dejar a un lado las diferencias, anteponiendo el interés general por el que el pueblo nos ha puesto a cada uno en su lugar". Por último, y embargado por la emoción, hizo una mención especial a "la persona que me ha transmitido los valores socialistas desde que era pequeño y que llevo a gala", su abuelo Emilio Pulido Rivera.

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