Las bajas de barcos pesqueros podrían hacer desaparecer la flota granadina

  • La Cofradía de Pescadores exige medidas en el ámbito de la comercialización

Cinco barcos pesqueros de la flota de Motril han solicitado la baja en los últimos meses y se encuentran a la espera de completar la tramitación para pasar a desguace. De esta forma, se reduce a una treintena las embarcaciones con base en el Puerto granadino, en una tendencia que al parecer seguirá en esa línea, incentivada por la propia administración. La situación podría derivar en la desaparición total de la flota, por lo que la Cofradía de Pescadores de Motril solicita que se tomen medidas para evitarlo centradas en el sistema de comercialización.

La crisis del sector ha hecho que cuatro barcos de arrastre y uno de cerco hayan dejado de faenar, a la espera de que la Junta resuelva la tramitación y puedan ir al desguace. Ello supone el abandono de la actividad de casi una veintena de trabajadores de la mar. Así lo confirmó el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores, Jesús Caparrós, quien considera que a éstos les seguirán muchos más, pues "varios armadores se encuentran a la espera que de su embarcación cumpla los requisitos para poder entrar al desguace -deben tener más de diez años-, a la vez que esperan alcanzar la edad mínima para jubilarse".

Si bien por deshacerse de sus barcos los armadores perciben una cuantía económica -que va en función del tonelaje, a razón de unos 6.000 euros por cada mil kilos-, es cierto que una venta les reportaría más dinero. Pero ante la situación actual, es impensable que alguien decida incorporarse a la actividad y compre una embarcación pesquera. De hecho, la administración ofrece ayudas para quienes deciden retirarse. Cada pescador percibe una cuantía cercana a los 10.000 euros, así como la posibilidad de cobrar la prestación por desempleo. También pueden recibir otras ayudas si ponen en marcha un comercio.

"Por lo pronto van a desaparecer muchos barcos, y creo que eso es lo que quiere la administración. Cuando queden menos a lo mejor se pueden buscar soluciones, porque si no desapareceremos todos", aseveró el patrón mayor. Caparrós cree que una salida se debería plantear en el ámbito de la comercialización, pues tal como ocurre con la agricultura, los precios del pescado en origen son sensiblemente inferiores a los que el producto alcanza en los mercados. "Todos los costes se van incrementando y la actividad se torna inviable, porque el mantenimiento de un barco pesquero es muy costoso", subrayó.

La flota de arrastre del Puerto de Motril acaba de volver a la mar después de un mes de parada biológica, medida que por estos días afecta a la pesca artesanal y que antes de fin de año se aplicará también a la de cerco. La medida responde más a paliar la debilitada situación que vive el sector que a perseguir la regeneración de los caladeros. Los pescadores aseguran que las ayudas que perciben durante ese mes en tierra superan las ganancias que obtendrían si salieran a faenar.

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