Un interminable paseo por el litoral

  • Este periódico ha recorrido los 94 kilómetros que unen los municipios de Nerja y Adra pasando por la costa granadina · Cuando esté lista la A-7, el viajero se ahorrará 38 minutos

Si la Autovía del Mediterráneo estuviese abierta al completo, nos ahorraríamos al menos 38 minutos en atravesar de punta a punta el litoral granadino. Actualmente, la mayor parte del trayecto se debe realizar por la carretera nacional 340, a excepción de tres tramos de autovía, lo que demandaría un tiempo de una hora y 25 minutos para recorrer los poco más de 94 kilómetros que separan los enlaces con la A-7 de ambos municipios. Por el contrario, si toda la vía estuviera en servicio, los 83,3 kilómetros de distancia entre ambos puntos se podrían cubrir en 47 minutos. Unos datos que muestran a las claras cuán necesaria es esta infraestructura para la Costa, tanto en materia de movilidad como de desarrollo económico.

La comparativa tiene validez si la analizamos en un contexto de tráfico normal, pues si hablamos de horas punta, fines de semana u operaciones de tráfico, sin duda que los tiempos de viaje se dispararían notablemente. Para facilitar los cálculos, y dado que ambos extremos ya cuentan con su tramo de autovía habilitado, tomamos como puntos de partida y llegada, respectivamente, el enlace con la autovía desde Nerja y su salida hacia Adra.

Si bien son siete los tramos de la A-7 que quedan por inaugurarse, sobre un total de once, la sola apertura de uno de ellos, La Herradura-Taramay -anunciada por el ministro de Fomento, José Blanco, para finales de julio de este año-, ahorraría unos doce minutos al recorrido y numerosos dolores de cabeza a los conductores. Sucede que permitiría eludir las sucesivas instalaciones semafóricas situadas en la N-340 a su paso por Almuñécar, y que, junto al conjunto de semáforos que la misma carretera soporta a la altura de Torrenueva, constituyen los dos puntos más conflictivos del trayecto costero entre ambos extremos de la provincia, según lo hace notar la Dirección General de Tráfico en cada operación especial.

Aunque los tramos de la A-7 que actualmente están en servicio son cuatro, uno de ellos, el Guadalfeo-La Gorgoracha, no se llegaría a utilizar en el recorrido que nos ocupa, pues no sigue la trayectoria de la N-340 paralela al mar, sino que discurre hacia el noreste para bordear la ciudad de Motril. Así, son sólo tres los tramos de autovía utilizables, que suman 23,6 kilómetros.

Si iniciamos el camino en la localidad malagueña de Nerja, disfrutamos de los nueve kilómetros y medio de A-7 que la separan de La Herradura, primer pueblo del litoral granadino. Pero ya entonces la autovía se corta, por lo que hay que continuar por la N-340, con su serpenteante itinerario plagado de curvas. Tras el semáforo que regula el acceso a La Herradura, llegarán otros cuatro a la altura de Almuñécar. A partir de entonces, en continuo zig-zag, la carretera nacional llega a Salobreña, desde donde disfrutará de un trayecto relativamente recto y llano hasta el final del municipio, a excepción de la zona del cabo Sacratif. Sin embargo, antes habrá que sortear el suplicio de Torrenueva, con sus continuos semáforos que cuando el tráfico no es muy denso se quedan fuera de servicio para facilitar la circulación.

Entre Calahonda y Castell de Ferro, la carretera atraviesa uno de sus trechos más sinuosos, pues debe sortear los acantilados que dominan la zona. Tras dejar atrás esta última localidad, llega un leve respiro al conectar con el tramo Castell-Polopos de la Autovía del Mediterráneo, aunque sólo se extiende a lo largo de 3,6 kilómetros. Así que no conviene entusiasmarse mucho, porque después de Castillo de Baños la carretera seguirá oponiendo curvas a su paso por La Mamola, Melicena y La Rábita. Ya en este anejo de Albuñol se podrá retomar definitivamente la A-7, que deparará otros diez kilómetros y medio hasta la salida de Adra, ya en territorio almeriense.

Quienes realizan este recorrido de forma frecuente, sin duda anhelan que se haga realidad la promesa del ministro de Fomento de finalizar esta infraestructura antes de 2011. La tarea asoma complicada, pues aunque todos los tramos restantes están adjudicados, algunos no acaban de arrancar definitivamente o incluso podrían sufrir cambios en el trazado, como advirtió IU en relación al Carchuna-Castell de Ferro.

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