La nueva vida de Marina

  • La pareja almeriense que acogió a la pequeña superviviente de una patera en julio de 2010 ha pedido ya la adopción plena

En el regazo de un guardia civil, envuelta en una mantita roja, llegó un caluroso sábado del mes de julio a Motril. Esta pequeña permanecía ajena a lo que estaba sucediendo a su alrededor y observaba con sus enormes ojos la presencia de personas extrañas. En aquella dramática travesía fallecieron cinco personas: dos bebés de su misma edad y tres madres. Una de ellas era la suya. Fue una de las peores tragedias de la inmigración vividas en la Costa granadina.

El mar le arrebató el cariño materno, pero le ofreció a cambio un futuro y una esperanza, los mismos con los que partieron del continente africano todos los ocupantes de aquella patera. No se conocía ni su nombre, ni su procedencia, ni su edad exacta, sólo que el mar la había traído por alguna razón, por lo que se pensó en llamarla Marina: la que procede del mar.

Los Servicios Sociales de la Junta de Andalucía se hicieron cargo de ella, pero en lugar de llevarla a un centro de protección social decidieron entregarla en acogimiento urgente a una familia granadina.

Con menos de un año de edad, Marina se había quedado sola en el mundo. Nadie la reclamó, por lo que la delegación de Bienestar Social después de cuatro meses y medio de acogimiento de urgencia la entregó a un matrimonio almeriense de unos 40 años, en un régimen preadoctivo, con el que está conviviendo los últimos 6 meses. Se ha instado ya en el Juzgado la adopción, por lo que un juez dictará la resolución de adopción plena. Así Marina podrá tener el calor de una familia definitiva, donde poder crecer y desarrollarse.

No sería el desenlace que la mujer que le dio la vida hubiera pensado, pero seguramente allá donde esté se alegrará del porvenir de su hija, a quien entregó por amor una vida mejor.

La delegada de Igualdad y Bienestar Social en la provincia de Granada, Magdalena Sánchez, comenta que Marina ha tenido suerte: "ella sí puede contar con una familia, aunque perdiese la suya aquel triste día. Y lo cierto es que en tan poco tiempo ya está adoptada por una pareja que seguirá ayudándola a crecer como lo hemos hecho nosotros, con todo nuestro cariño desde la Delegación Provincial, y como hacemos a diario con tantos niños que nos siguen necesitando".

Sánchez explica que en el fenómeno de la inmigración en Granada se ha producido un importante descenso de los menores inmigrantes tutelados por su departamento y matiza que "en la provincia estos menores vienen por mar, a bordo de una embarcación de Salvamento Marítimo que acude a su rescate, a diferencia de otras provincias como en Cádiz que vienen escondidos en los bajos de los camiones, por carretera, fenómeno éste último que no ha descendido". También relata la evolución de este hecho en la zona. "En 2007 llegaron a nuestras costas 214 menores, que tuvieron que ser atendidos. En 2010 fueron 133, por tanto el descenso es claro afortunadamente pues indica que cada vez menos menores se juegan la vida para llegar a nuestra tierra". Casos como el de Marina, en los que hay que actuar de emergencia, en menos de 24 horas, son cada vez más excepcionales, "teniendo en cuenta que los niños pequeños vienen acompañados de sus madres y por tanto esta Delegación provincial no se hace cargo de ellos". Por ello, el Centro de Protección de Menores de Granada está acogiendo a niños de la institución gaditana.

La delegada indica que los motivos de este decrecimiento se deben no sólo a que vienen menos pateras, sino a que también ahora es más difícil que los niños queden huérfanos, pues vienen los núcleos familiares enteros, con lo que aunque fallezca uno, siempre hay quien los reclama, y cada vez hay menos menores tutelados por la Junta.

Granada tiene tutelados a unos 800 menores, de los que aproximadamente 350 viven en centros de protección y el resto en las diferentes modalidades de acogimiento familiar, tanto de urgencia, simples o preadoptivos. De este total, alrededor de 300 son menores extranjeros no acompañados. En Andalucía, los menores de 6 años, siguiendo las recomendaciones elaboradas por el Senado con motivo de los trabajos de la reforma del Código Civil en lo relativo al capítulo de la tutela, son entregados a familias, evitando el ámbito institucional, pues se considera que el afecto y el cariño de un hogar son fundamentales para su desarrollo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios