Los restos del teatro romano, sin ninguna medida de conservación

  • A la espera de que la Junta de Andalucía dictamine sobre los estudios llevados a cabo, las actuaciones de rehabilitación y de puesta en valor están aún lejanas

Hace poco menos de un año que la Huerta de los Lao, durante las excavaciones para construir un aparcamiento subterráneo, brindaba una sorpresa espectacular: un teatro romano del siglo I. Concretamente, según manifestó en su momento el arqueólogo encargado de las catas, la zona de la Huerta de los Lao "nos tenía reservado un hallazgo de primer orden", señalando en este sentido que el muro de cierre del edificio tenía 44 metros de longitud. También se localizó en ese momento una cimentación de siete u ocho metros. Todo el conjunto estaba construido con grandes sillares de más de un metro de longitud y 66 centímetros de anchura.

Los hallazgos conforman un edificio público que, según las investigaciones, sería el teatro romano de Guadix de la primera mitad del siglo I. Esto se deduce de las características topografías de la calle Gómez de la Serna, en la que está el Torreón del Ferro -que hace una curva en forma de media luna- a lo que se suma la entidad de la construcción y la presencia de numerosos fustes y basas de columna en el interior.

"Todo eso nos da la evidencia de que podría ser un teatro romano, pero eso en breves días podremos comprobarlo fehacientemente", subrayó Antonio López, un arqueólogo responsable que trabajó en el descubrimiento.

En la Huerta de los Lao se habría encontrado el escenario del teatro. El muro de cierre de ese espacio escénico es totalmente recto y la zona del graderío se encontraría en torno al Torreón del Ferro y el Horno del Paseo, según las explicaciones del el arqueólogo.

Pues bien, un año después, el teatro romano se encuentra casi en un estado de abandono. El hallazgo está a la espera de que la Junta de Andalucía se manifieste sobre el estudio arqueológico que se llevó a cabo. Una vez que se produzca este paso, se tomará una decisión sobre las siguientes actuaciones en los restos descubiertos, que desde entonces han estado expuestos a la degradación de un año especialmente pródigo en condiciones meteorológicas adversas.

Las medidas de puesta en valor de este yacimiento arqueológico actualmente parecen encontrarse bastante lejanas, máxime si tenemos en cuenta que el Plan Especial del Casco Histórico, una herramienta que podría ayudar a alcanzar este hito, ha sido rechazado y supone comenzar desde cero.

El teatro romano está, por tanto, en un compás de espera. Muchos son los accitanos que se asoman, ven los restos y se preguntan cuándo se va a ver nuevos movimientos en la zona y si se van a llevar a cabo nuevas excavaciones arqueológicas, porque siempre queda la ilusión de que puedan aparecer nuevas sorpresas.

Quizá sería necesario mientras llega esa gran actuación de puesta en valor realizar algunas otras pequeñas de conservación y mantenimiento. Aunque, a día de hoy, eso parece una quimera.

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