Apuesta por una mejor relación entre investigación pública y privada

  • Representantes del ámbito clínico, empresarial, investigador y de pacientes abogan por mejorar la coordinación y la búsqueda de alianzas en la investigación oncológica.

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Los agentes implicados en la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos son muchos. Hasta que un laboratorio comercializa una terapia innovadora, en el proceso intervienen investigadores, profesionales sanitarios, clínicos, farmacólogos, farmacéuticos, gestores y, por supuesto, el paciente. Es un proceso complejo en el que los nexos que unen las diferentes piezas necesitan estar bien engrasados. Es importante mejorar la colaboración entre sectores público y privado, entre el ámbito clínico asistencial y el plano investigador; y por supuesto entre los profesionales y los pacientes. Esa es al menos, una de las necesidades puestas sobre la mesa en el coloquio organizado el pasado martes por Grupo Joly con la colaboración del Grupo Zeltia y que reunió a varios profesionales de estos ámbitos para conversar sobre la búsqueda de alianzas entre experiencia e innovación en oncología.

Según Regina Muzquíz, directora de Relaciones Institucionales de Pharmamar, "existe cierto divorcio entre el mundo investigador y las compañías, entre investigadores y clínicos, entre clínicos y gestores". Pharmamar es, como la describió Muzquíz, "una empresa de investigación en tránsito a ser una empresa farmacéutica". La compañía, fundada hace 25 años, tiene casi el 70% de su personal dedicado a I+D. Ha sido la primera compañía a nivel mundial en comercializar un antitumoral de origen marino. Un proceso de dos décadas que define bien cómo son los plazos en investigación oncológica. "Es importante subrayar la innovación incremental en oncología, el trabajo paso a paso. La innovación radical se produce muy pocas veces. La supervivencia en el cáncer va aumentando poco a poco progresivamente a base de pequeños avances", afirmó Regina Muzquíz.

Como director de la Oficina de Transferencia Tecnológica del Sistema Sanitario Público de Andalucía, Javier Montero, expuso que su objetivo es "ser nexo de unión entre clínicos, investigadores e industria. Ahí se basa nuestra estrategia". De este modo, abogó por identificar la investigación de valor y transferirla a la industria. "Se trata de transmitir esa cultura a los profesionales, hacerles ver que existe una protección de esos resultados de investigación", matizó. Además, subrayó que para poner un producto en el mercado hacen falta ingentes cantidades de dinero que un sistema sanitario no puede poner encima de la mesa. Según sus datos, el 15% de la investigación que se realiza en el sistema sanitario andaluz es del ámbito de la oncología.

En esa misma voluntad de construir puentes que unan iniciativas publicas y privadas, Rogelio Garrido, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de Valme, en Sevilla, destacó la necesidad de una mejor colaboración entre la investigación y la clínica. "Una comunicación más fluida entre ambos sectores" en sus palabras. Además, Garrido es defensor de la intervención de los farmacéuticos hospitalarios en las comisiones multidisciplinarias. Respecto a su labor asistencial con mujeres con cáncer de mama, afirmó que "para los estadíos iniciales el diagnóstico precoz es una herramienta esencial. En tumores establecidos cualquier innovación farmacológica que llegue la recibimos con los brazos abiertos. Ayuda a cronificar la enfermedad durante muchos años más y con buena calidad de vida".

Juan Ramón Castillo Ferrando es jefe de la Unidad de Farmacología Clínica (Unidad de Ensayos Clínicos Fase I-II) del Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla, y presidente del Centro Andaluz de Farmacovigilancia. Según explicó, en su entorno, el futuro inmediato viene marcado por las regulaciones de alcance europeo. "Las nuevas directrices de farmacovigilancia nacen con intención de mejorar la transparencia de la financiación y de los datos disponibles", comentó, y anticipó nuevos aires para la participación ciudadana, algo que en su opinión "va a marcar una evolución importante en este contexto".

Antonio Rabasco, vocal de Docencia e Investigación del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, considera muy importante potenciar los equipos multidisplinares. "Muchas veces estamos un poco perdidos; lejos del farmacólogo. Es importante potenciar la colaboración para tratar de optimizar los recursos disponibles". Para él, la estrecha relación entre investigación y asistencia garantiza un mejor funcionamiento en ambos espacios. "Cuando mejor es la calidad de la investigación clínica de un hospital, mejor es la calidad asistencial". Así, define dos tipos de investigación clínica. La primera, es la del ensayo cuyo promotor es la industria farmacéutica y en la que el sistema aporta una infraestructura importante. La segunda, el desarrollo de la investigación propia. Por eso, subrayó que "los hospitales deben mantener la investigación clínica, pues implementa la calidad en la asistencial". En ese sentido, Javier Montero cree que "la industria necesita a la parte pública y viceversa. Cada vez es más complicado y caro poner nuevos productos en el mercado". Por su parte, Regina Muzquíz, matizó que "hay que encontrar los puntos de encuentro con total transparencia" y así olvidar ya "el trasnochado versus entre los público y lo privado". También apuntó que en los aspectos que marcarán la regulación de los ensayos clínicos, "además de la transparencia y la participación, hace falta agilidad". En su opinión, los tiempos para las autorizaciones son en ocasiones un lastre, aludiendo tanto a plazos para las autorizaciones de las direcciones de los hospitales con los contratos que se realizan como con la incorporación de los primeros pacientes a los ensayos. "Si acortamos las fases, podríamos acortar el proceso y eso sería positivo", apostilló.

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