Fumar un paquete al día aumenta un 60% el riesgo de disfunción eréctil

  • Los expertos abogan por desmitificar la figura del cigarrillo en la conducta sexual, especialmente entre los jóvenes

El tabaquismo disminuye el deseo y aumenta las probabilidades de disfunciones sexuales. Estos son algunos de los temas que expertos en sexología y tabaquismo abordaron en las primeras Jornadas Estatales de Actualización en Sexología Clínica que se han celebrado en Málaga, simultáneamente con una reunión de la Academia Internacional de Sexología Médica. Los expertos han querido subrayar la desmitificación de las connotaciones sexuales positivas del cigarrillo y demostrar los problemas que el tabaquismo produce en la conducta. Por ello, la Academia Internacional de Sexología Médica aprovechó para presentar su manifiesto contra el tabaco.

Según el doctor Francisco Cabello, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, un estudio llevado a cabo en 2.288 varones demuestra que un 43,3% de los encuestados presentaron alguna disfunción sexual siendo el tabaco el factor de mayor incidencia. "20 cigarrillos diarios son suficientes para incrementar hasta un 60% el riesgo de padecer disfunción eréctil en hombres fumadores", asegura. Por su parte, la doctora Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología y directora del Instituto Kaplan, apuesta por derribar mitos. "Queremos que se desmitifique el papel del cigarrillo en la conducta sexual ya que solo es un mito, un cliché establecido por los prototipos de comportamiento que solo conlleva problemas para la salud", . En su opinión, "aunque las cosas están cambiando, todavía la gente se sirve del cigarrillo como una forma de potenciar su status y aceptación social, de relajación y control. Esto atrae a muchos jóvenes que una vez que han empezado, no pueden dejarlo". Entre otros temas que se pusieron de manifiesto en estas jornadas, destaca el pococonopcido indicio de que en las mujeres el tabaquismo disminuye la excitabilidad, dificultando la lubricación vaginal y retardando el orgasmo. En los hombres, reduce el flujo sanguíneo del pene. Además, afecta también al deseo. La imagen del cigarrito de después no gusta a los médicos. "Desde un punto de vista científico, la necesidad de fumar después de una relación sexual demuestra una satisfacción pobre, ya que una respuesta orgásmica saludable conlleva liberación de endorfinas, lo que provoca un efecto de saciedad y bienestar", afirma Cabello.

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