Humedad y calor pueden provocar brotes en pacientes con dermatitis

  • Los farmacéuticos realizan una campaña para trasladar medidas preventivas y consejos útiles a los afectados

Ayer miércoles se celebró el día de la Dermatitis Atópica, enfermedad que afecta al 18% de la población infantil en España, y que en los últimos años va en aumento. Con motivo de esta celebración, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos va a participar en una jornada promovida por la Asociación Española de Pacientes y Familiares con Dermatitis Atópica en colaboración con el Ministerio de Sanidad y Política Social, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Asimismo, el Consejo General ha elaborado un informe técnico y un decálogo de consejos al paciente, que ha sido distribuido a todos los farmacéuticos, a través de los Colegios de Farmacéuticos, con el fin de asesorar a la sociedad sobre esta patología de la piel.

El farmacéutico, como profesional sanitario más cercano a la población, desempeña una labor muy importante en el asesoramiento diario a los pacientes con dermatitis atópica, asesorándole sobre medidas de carácter higiénico, sanitario, así como realizando un adecuado seguimiento farmacoterapéutico de los medicamentos prescritos por el médico. Algunas de las medidas que deben tener en cuenta las personas con dermatitis atópica, o sus cuidadores, son evitar factores que puedan desencadenar un brote, como temperatura excesiva, humedad escasa o contacto con ciertos tejidos, como lana o seda. Asimismo, la exposición de las zonas dañadas al sol puede resultar beneficiosa, siempre y cuando el paciente no esté siendo tratado con antihistamínicos, orales o tópicos, u otros medicamentos fotosensibilizantes, y con las adecuadas medidas de fotoprotección. Otra de las recomendaciones en los niños pequeños, es cortarle las uñas para evitar que se lesionen la piel al rascarse.

Son recomendables los baños con agua templada, durante unos 20 minutos, con un jabón de pH ligeramente ácido, y sin agentes irritantes. Tras el baño, se procederá a secar la piel sin frotar, con la ayuda de una toalla suave, y se aplicará una crema emoliente, siendo especialmente recomendables las que contienen en su composición ácidos grasos omega.

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