Oncología Investigación y tratamientos

Ofensiva contra el cáncer de mama

  • El grupo español Geicam se sitúa en primera fila de las investigaciones sobre quimioprevención, el uso más eficaz de la quimioterapia o la búsqueda de nuevos marcadores para mejorar los tratamientos

El tumor de mama es uno de los mayores símbolos del éxito en la lucha preventiva y terapéutica contra el cáncer, como confirma en los últimos años en España el 2% de descenso anual en su mortalidad. Pero el diagnóstico de 44 nuevos casos diarios replantea cotidianamente ese gran reto científico, que, por lo demás, no deja de ofrecer pequeñas buenas noticias. Así ha quedado de manifiesto en la Revisión Anual de Avances en Cáncer de Mama del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam), que integra a 660 especialistas de 176 hospitales y que ha realizado 76 estudios con 42.000 pacientes.

La cita científica de Geicam ha reunido en Madrid a 300 especialistas para repasar los últimos avances contra el tumor mamario, entre los que destaca un tratamiento de quimioprevención que, según una investigación internacional con participación española publicada en The New England Journal of Medicine, reduce hasta un 65% la aparición de casos en mujeres de alto riesgo. El estudio MAP.3, que arrancó en 2004 e incluyó a 4.560 mujeres de Estados Unidos, Canadá, Francia y España (432), midió la eficacia quimiopreventiva del inhibidor de la aromatasa exemestano, que no tuvo efectos secundarios serios y resultó más tolerable que los otros dos fármacos que hasta ahora se emplean (solo en Estados Unidos) con esa indicación.

El investigador principal Paul Goss, del Grupo de Ensayos Clínicos del Instituto Nacional del Cáncer de Canadá, ya trabajó en esa línea en su tesis doctoral de 1981, y está convencido de que su estudio abre "una gran oportunidad preventiva". Máxime, apunta, cuando el tumor mamario (1, 3 millones de casos diagnosticados al año y casi 500.000 muertes) es también el cáncer más común en mujeres en África y registra su mayor avance en China y el sureste asiático. En España, según el coordinador nacional de la investigación José Enrique Alés, se podrían evitar de 5.000 a 10.000 casos anuales. Pero cualquier decisión quimiopreventiva debe ser evaluada de forma individual en función del perfil de riesgo de cada mujer, de la evaluación concreta de posibles efectos secundarios y hasta del contexto sanitario (por ejemplo, la extensión y equidad de los programas de cribado para la detección precoz, o la disponibilidad del fármaco, que al estar saliendo de patente será mucho más barato). Goss estima que para prevenir un caso habría que tratar a 25 mujeres durante cinco años, y sugiere posibles beneficios preventivos adicionales en cánceres de mama hormonodependientes que deberán estudiarse a fondo.

La evaluación caso por caso se impone también al determinar la necesidad de cirugías más o menos radicales. El tema ha sido debatido en Madrid con el experto Armando Giuliano, del estadounidense Instituto del Cáncer John Wayne de Santa Mónica, autor de un estudio que avala una estrategia individualizada de cirugías más suaves y que recuerda que "muchas mujeres tienen tanto temor a la cirugía como al cáncer de mama".

El dilema se plantea cuando, tras los resultados negativos del ganglio centinela que permiten evitar la mastectomía, se detectan micrometástasis. La pregunta inevitable es si "quitarlas o no", y su respuesta apuntaría inicialmente al 'no': un estudio del Grupo Estadounidense de Cirugía Oncológica comprobó que "con seis años de seguimiento, no hay diferencias de supervivencia", al menos con solo uno o dos ganglios afectados. Su mensaje, que insiste en la evaluación personalizada, es que "las mujeres deben saber que no siempre es necesaria la cirugía radical, y que con otra más suave se pueden conseguir los mismos resultados" y mejor calidad de vida. Geicam también ha protagonizado otras investigaciones para intentar ganar la batalla al cáncer de mama. Un nuevo avance surge del estudio pionero en Europa Transgeicam 2010-2011, que pretende validar el test del Oncotype DX como método de reorientar el tratamiento una vez determinada la genómica del tumor; en un tercio de casos, el especialista pudo saber si merecía la pena añadir o no quimioterapia a la terapia hormonal, predecir el grado de beneficio de la quimioterapia y valorar el auténtico riesgo de recaída.

En cambio, otro estudio en 13 hospitales para buscar un modo mejor de administrar quimioterapia en tumor mamario avanzado no pudo demostrar que la terapia continua con capecitabina fuera más válida que la estándar que alterna ciclos de dos semanas con una tercera de descanso; hubo cierta reducción de toxicidad, pero bajó la eficacia.En paralelo, otros estudios españoles avanzan en nuevos frentes contra el cáncer de mama. Jesús García-Foncillas, de la Clínica Universitaria de Navarra, busca con la investigación Imaging un biomarcador para la terapia antiangiogénica -la angiogénesis alimenta el crecimiento tumoral a través de los vasos sanguíneos, y se trata de cortar ese suministro-, tanto para identificar quién va a responder mejor a la terapia como para comprobar con técnicas de imagen su nivel de eficacia.

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