Casi el 25% de adolescentes lleva un 'piercing' sin conocer sus riesgos

  • Lesiones en la boca, necrosis, granulosas o la parálisis del párpado son algunos de los peligros a los que se enfrenta quien se perfora alguna parte del cuerpo.

Casi el 25% de los adolescentes lleva un piercing y la mitad de los que no lo tienen desea hacerlo en un futuro, una práctica de la que desconocen sus riesgos, como transmisión de enfermedades, porque obtienen información parcial, en redes sociales o Internet, que no siempre es fidedigna.

Así se revela en un estudio que se presenta en el XXXI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), inauguradoeste miércoles en el Auditorio de Zaragoza con el lema "Una mirada distinta", y en el que más de 2.500 médicos de familia analizarán los nuevos retos en Atención Primaria.

La adolescencia es una "situación de crisis" con muchas "incógnitas" en cuanto al desarrollo de la personalidad y en la que se busca la identificación con modas, con el grupo o con sus colegas, ha explicado en rueda de prensa el doctor Josep Basora, presidente de semFYC.

Unas conductas de riesgo que les hacen sentirse más independientes de la familia del entorno y que, junto a otras prácticas, como el consumo de tabaco y de drogas o los embarazos no deseados, les preocupan más que el ejercicio o los hábitos alimentarios, ha agregado.

Según el trabajo realizado en Cataluña por la doctora Rosario Jiménez entre 526 alumnos de tercero y cuarto de ESO, la edad media para colocarse un piercing o hacerse un tatuaje es de 15,13 años, es decir está por debajo de la legal para realizarlo sin autorización.

Y de ellos, un tercio se ha mostrado convencido de que esas prácticas no entrañan ningún riesgo y aquellos que han afirmado conocerlos se han limitado a citar infecciones locales, agrega el trabajo.

Ello se debe a que los adolescentes tienen información parcial de estas cuestiones, ya que la buscan en las redes sociales o en Internet, donde no siempre es fidedigna, ha señalado la doctora Isabel Monreal, presidenta de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria.

Los mayores riesgos están asociados a la transmisión de enfermedades, ha agregado Monreal, aunque también se pueden producir lesiones en la boca, necrosis, granulosas o la parálisis del párpado.

Por ello, ha aconsejado acudir a establecimientos que garanticen la higiene, la limpieza y la esterilización del material y que estén autorizados.

Asimismo ha informado de la importancia del lugar de ponérselo porque puede dar problemas en el futuro, por ejemplo si es en la espalda en el momento de necesitar una epidural.

En opinión de la autora del estudio, los piercing o los tatuajes no son hábitos tóxicos y, de hecho, siguiendo unas normas mínimas los riesgos pueden ser poco reseñables y, sobre todo a largo plazo, prácticamente nulos.

Los padres, según Jiménez, suelen ser permisivos con algo que no provoca tanto rechazo como años atrás, no obstante, el menor y la familia deben conocer las normativas legales y sobre todo los riesgos para la salud en función de la localización.

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