El cuerpo habla a la mente

A través de los órganos de los sentidos y los múltiples receptores localizados en el interior del cuerpo el ser humano percibe y se relaciona con el mundo y los demás. De ahí que Corazón y mente, una obra del cardiólogo e investigador Valentín Fuster y el psiquiatra Luis Rojas Marcos, reflexione sobre la necesidad de escuchar los mensajes que mandan el cuerpo y la mente si se quiere conservar la salud y mejorar en calidad de vida.

Todos los órganos del cuerpo desempeñan un papel fundamental en la integridad de nuestro ser, pero el motor que los mantiene con vida es el corazón. Gracias a la asombrosa fortaleza y eficacia del músculo cardíaco, cada célula recibe puntalmente el sustento diario. Sin embargo, la misión esencial del corazón se centra en conservar viva la masa blanda, caliente y pulsátil, compuesta de incontables enlaces urdidos por millones de neuronas, que ocupa la parte anterior y superior del cráneo y que llamamos cerebro. Y es precisamente en el cerebro donde se fijar la mente. En este conglomerado de células nerviosas se enciende la luz de la conciencia, se fragua el lenguaje o se cuecen las emociones e ideas.

Resulta curioso que pese a que en el cerebro se localiza el centro de los sentimientos, los deseo y las pasiones, todavía predomine universalmente la creencia de que el corazón es el foco de nuestro ser emocional. Por ejemplo, ante una situación angustiosa o una noticia conmovedora se nos "encoge" o se nos "parte" el corazón; y cuando o invade el desánimo se siente uno "descorazonado".

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