La enfermería especializada estimula el autocuidado del paciente con EM

  • Dentro de un equipo multidisciplinar, el enfermero actúa como nexo coordinador de las necesidades del afectado brindándole apoyo, confianza y seguridad

Más de dos millones de personas en el mundo padecen esclerosis múltiple (EM), 40.000 de las cuales viven en España; cada año son diagnosticados en nuestro país cuatro nuevos casos por cada 100.000 habitantes y la incidencia de la enfermedad ha sufrido un incremento durante los últimos años. El pronóstico vital es bueno, pero no así el funcional. Es la enfermedad que causa más frecuentemente discapacidad en adultos jóvenes. Hasta el 50% de los afectados presentan dificultades en la marcha al cabo de unos 15 años. En consecuencia, tras el diagnóstico la pregunta del paciente suele ser " "¿cómo voy a vivir a partir de ahora mi enfermedad?", siendo en este proceso el personal de enfermería especializado en EM una figura clave .

"La enfermería especializada en EM forma parte de un equipo multidisciplinar cuyo objetivo es servir de nexo para coordinar las necesidades del paciente, así como darle seguridad, confianza, poniéndolo en contacto si es necesario con sociedades o grupos de apoyo", describe Luisa Vergara, enfermera de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Universitario Carlos Haya, Málaga, en el marco de un seminario organizado recientemente por Biogen Idec. Valorada la situación del paciente, el personal de enfermería posibilita los recursos para que estos alcancen su máximo potencial de autocuidados en las distintas fases de la enfermedad. De ahí, que los enfermeros observen si el afectado presenta algún déficit cognitivo que le dificulte comprender y participar de una forma adecuada en su tratamiento y, en tal caso, derivarlo al especialista. En general, la esclerosis múltiple se caracteriza por la existencia de inflamación, desmielinización y neurodegeneración. Los síntomas son muy variables, dependiendo de la localización de las lesiones a lo largo del sistema nervioso central, siendo característicos la pérdida de visión, visión doble, pérdida de fuerza o sensibilidad, alteración de la marcha, alteraciones esfinterianas y sexuales. La fatiga aparece en el 75% de los pacientes y ellos la definen como una astenia generalizada. En esta dirección, "enfermería suele revisar los hábitos de vida y las circunstancias ambientales del afectado pues una mejora en unos de estos aspectos puede reducir la sensación de fatiga", dice la especialista.

Debido a que la EM es una enfermedad que comienza hacia los 30 años en la mayoría de los casos ,"a los pacientes les resulta más fácil hablar con el personal de enfermería que con el neurólogo, sobre todo, por lo que respecta a los problemas de eliminación y disfunción sexual. Quizás sea porque nos ven más jóvenes, más cerca de su generación". La depresión puede aparecer en los afectados de EM como resultado de vivir una enfermedad crónica.

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