Un millón de pacientes de fibromialgia ante una encrucijada diagnóstica

  • Nadie conoce la causa de la enfermedad · La escasa definición del síndrome y la poca información empírica disponible limitan las posibilidades de diagnosticar y tratar bien el síndrome de fatiga crónica

Cerca de 1,2 millón de personas padecen fibromialgia y fatiga crónica España, según recuerda la Confederación Nacional de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica hoy, cuando se celebra el Día Mundial de estas dos enfermedades, que afecta sobre todo a mujeres entre los 20 y los 40 años de edad y que aún no tiene cura. La fibromialgia se caracteriza por dolor crónico generalizado que el paciente localiza en el aparato locomotor, además de otros síntomas como fatiga intensa, alteraciones del sueño, parestesias en las extremidades, depresión, ansiedad, rigidez articular, cefaleas y sensación de tumefacción en las manos, entre otras manifestaciones. Es un síndrome y así está catalogada por la Organización Mundial de la Salud, pero el escaso conocimiento existente sobre la etiología de la enfermedad y las dificultades empíricas para realizar un diagnóstico certero han complicado su manejo y detección.

Se trata de un problema que suele afectan a la calidad de vida de los pacientes y puede ser uno de los procesos crónicos con mayor coste sociosanitario. Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Reumatología, actualmente el tiempo que transcurre hasta que el paciente es diagnosticado es de unos 7 años. El síndrome de fatiga crónica o fibromialgia se caracteriza por fatiga intensa y permanente sin causa conocida, que limita la capacidad funcional del paciente y puede generar discapacidad. Además, presenta síntomas, como artralgias, mialgias, cefaleas, ansiedad, síntomas depresivos, alteraciones de la esfera cognitiva, alteraciones del sueño o intolerancia al ejercicio físico, entre otros.

En la actualidad, no existe un tratamiento curativo para estos pacientes y los objetivos de su tratamiento están encaminados a mejorar las manifestaciones clínicas, mantener la capacidad funcional del afectado y también su calidad de vida, con un programa adaptado a cada paciente que le proporcione la máxima percepción de mejoría. Los tratamientos en que se han centrado los ensayos clínicos realizados hasta ahora se han centrado en anticonvulsivos, n grupo de medicamentos utilizados principalmente para tratar trastornos convulsivos. Pero también se recetan con frecuencia para el tratamiento de personas con trastorno bipolar, ciertos tipos de dolores causados por traumatismo o daño nervioso o la ibromialgia. Solo existe uno, con la autorización aprobada para esta enfermedad. Nadie conoce la causa de la fibromialgia. Cualquiera puede tenerla, pero es más común en las mujeres de mediana edad. Las personas con artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes tienden particularmente a desarrollar fibromialgia. No existe una cura para la fibromialgia, pero las medicinas pueden ayudarlo a controlar los síntomas. Dormir lo suficiente y ejercitarse también puede ayudar.

Las asociaciones de pacientes reclaman actualizar la formación de los médicos de Atención Primaria y la de los especialistas, que deben ofrecer un abordaje multidisciplinar de sus síntomas, con una Guía de Práctica Clínica del Ministerio de Sanidad y Política Social. Asimismo, reclaman cambiar los baremos de valoración que ahora emplea la Ley de Dependencia para poder reconocer la situación de incapacidad y discapacidad que generan estas dos enfermedades y proporcionar ayuda a los enfermos en situación de desamparo.

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