Ocho de cada diez personas tienen algún tipo de problema en los pies

  • Los expertos señalan que apenas el 4% de los españoles acuden al podólogo de forma regular · Las principales dolencias son los juanetes, los callos, los pies planos y las uñas encarnadas.

La podología es la especialidad de las ciencias de la salud que tiene por objeto el estudio de las enfermedades y alteraciones que afectan al pie. Una afección que el 82% de la población ha sufrido en algún momento de su vida. Sin embargo, las estadísticas revelan que apenas un 4% de los españoles acude de forma regular al podólogo.

Entre las dolencias más usuales los expertos destacan los juanetes, los callos, los pies planos, las uñas encarnadas, la fascitis o inflamación de la planta, las torceduras o las dislocaciones.

"Sólo estoy bien cuando estoy descalza". Así de contundente es el mensaje de Victoria Echevarría, quien ha pasado los últimos años deambulando por las consultas de diferentes especialistas sin conseguir éxito alguno. Tiene un papiloma en el pie izquierdo y un problema en la uña del dedo pulgar derecho. Ambas dolencias han contribuido a que "pierda el gusto por pasear. Me producen un tremendo cansancio de pies y piernas y me cambian el semblante". Su más ardua tarea consiste en encontrar unos zapatos con el ancho y el tacón conveniente. "Para mejorar mis molestias el único remedio que me sirve es quitarme los zapatos y andar descalza", explica.

Según un estudio del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España, presidido por la doctora Virginia Novel, el 54% de los españoles no sabría reconocer si sus uñas sufren de alguna patología como psoriasis, hipertrofias u onicomicosis, una infección causada por hongos que afecta a más de 1,3 millones de personas en España. Para su presidenta "la escasa importancia que se da a las alteraciones ungueales hace que sean pocas las consultas al respecto, acudiendo cuando la patología está instaurada y dificultando su tratamiento. Este hecho se evitaría con una buena prevención".

"Las uñas son una parte muy importante del cuerpo, ya que cumplen una serie de funciones cruciales como proteger el extremo de los dedos, aumentar la sensibilidad, facilitar el rascado y reforzar la estabilidad y la propulsión del dedo, además de la ya conocida función estética", explica la podóloga, quien añade que ante cualquier alteración, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado facilitarán una mejor salud de las uñas.

Cristian López también lleva años con problemas para calzar sus pies. A sus veinticinco años cuenta con varios callos y durezas. "Es algo que he heredado de mi madre. Tengo que ir al podólogo casi todos los meses porque el dolor es insoportable", explica el malagueño, quien señala como en algunas ocasiones ha optado por comprarse zapatos hechos a medida.

En el caso de Fernando González, el origen de sus problemas en los pies fue un accidente doméstico. "Me causó una parálisis del nervio poplíteo externo e interno, la cual me produce diferentes problemas como pie caído, fascitis plantar, imposibilidad de estirar los dedos y fuertes calambres. En la actualidad voy al podólogo cada dos meses y uso una plantilla de silicona entre mis dedos y una férula de richie para el pie caído. Con la combinación de ambos, mi paso es bastante normal por lo que están mejorando tanto la fascitis plantar como los calambres. Al mismo tiempo la férula de richie me está ayudando a rehabilitar el tobillo y la musculatura. En un inicio imposibilitaba casi totalmente mi vida diaria, aunque en la actualidad con la ayuda del fisioterapeuta, del podólogo y con mucho trabajo puedo hacer vida normal, excepto en el tema del deporte. En este sentido, solamente puedo trabajar en el gimnasio y la piscina".

Para evitar estos problemas los podólogos aconsejan usar una horma apropiada, cambiar de calzado al menos cada 24 horas para evitar el deterioro y la excesiva sudoración, cortarse las uñas de forma recta, no andar descalzo, lavarse los pies regularmente y hacer una elección adecuada de los zapatos a utilizar, teniendo en cuenta que no debe utilizarse tacones de más de cinco centímetros.

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