¿Dónde estaban los Apóstoles?

  • Fueron los primeros 'pregoneros' y hoy no le falta al Jesús de la Pasión 'apóstoles' fieles en los recorridos procesionales: Hermandades y Cofradías. Se abarrotan las calles; docenas de costaleros se disputan el relevo del paso; miles de ojos se clavan en los rostros de las imágenes.

LLEVABA razón el Padre Manjón cuando, ante la muerte de un granadino ilustre muy querido en vida, dejó escrito esto en su Diario el 7 de abril de 1901: "Sé de todos, atiende a todos, y muérete enseguida para ver cuántos se acercan a ti".

Dicen los textos que fueron los apóstoles los compañeros de Jesús en su empresa evangélica. Escogió a doce pero la actitud de algunos de ellos durante la Pasión dejó mucho que desear, cabalgó entre la duda, el temor y la traición.

Uno de ellos, Pedro, negó tres veces conocer al Maestro: ¿no eres tú amigo de Jesús?, preguntó la criada. No, no lo soy, contestó Pedro (Juan 18, 17); otro, Judas, lo traicionó descaradamente: es seguro que uno de vosotros me traicionará (Juan 13, 21); mientras Jesús reza angustiado en el Monte de los Olivos, Pedro, Santiago y Juan se echaron a dormir y hubieron de ser regañados: no habéis podido ni siquiera velar una hora, así lo recogen los Evangelios (Marcos 14, 37, Mateo 26, 40); y mientras Jesús cargaba con la pesada cruz hacia el Gólgota quien le ayudó fue Simón de Cirene, "pasaba por allí de vuelta del campo y lo forzaron a llevar la cruz" (Mc. 15, 21) ¿dónde estaban los apóstoles?

Cuando hay que bajarlo de la cruz quien pidió autorización fue José de Arimatea con la ayuda de Nicodemo (Juan 19, 38 y Mateo 27, 58). Así dice el texto: "Al caer la tarde llegó un hombre rico de Arimatea, de nombre José…, fue a ver a Pilatos para pedirle el cuerpo y este mandó que se lo entregaran". Y cuando se narra el episodio de la aparición del Maestro tras la resurrección, hasta el incrédulo Tomás no se fía de tenerlo delante y tuvo que meter la mano en su costado: si no meto la mano en la herida abierta de su costado, no lo creeré (Juan 20, 25).

Le fallaron casi todos: "Todos vais a fallar, como está escrito: 'heriré al pastor y se dispersarán las ovejas". (Marcos 14, 27). Tal vez fueron las santas mujeres, Magdalena, María la de Santiago y Salomé, las más fieles, aquellas que ungieron el cuerpo de Jesús en el sepulcro y fueron a informar a los apóstoles (Lucas 24, 8).

Sin embargo, fueron luego los apóstoles los primeros "pregoneros" de la doctrina cristiana extendida por el mundo. Y hoy no le falta al Jesús de la Pasión 'apóstoles' y compañeros fieles en los recorridos procesionales: Hermandades y Cofradías. Se abarrotan las calles; docenas de costaleros se disputan el relevo del paso; miles de ojos se clavan en los rostros de las imágenes y acompañan con lágrimas de emoción al Cristo doliente y a su Madre Santísima y Dolorosa.

Lleva razón el Padre Manjón.

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