Cristo resucita entre niños y campanillas

  • Con Los Facundillos, la ciudad cumple con una de sus tradiciones más arraigadas en la que los más pequeños tienen el protagonismo

La Semana Santa llega a su fin tras días llenos de intensidad, pasión, fervor y devoción. Para conmemorar la resurrección de Cristo, Granada se vistió de alegría entre un mar de campanillas de barro y una multitud de niños portando al Dulce Nombre de Jesús. Con la procesión de Los Facundillos, la ciudad cumplía con una de sus tradiciones más arraigadas en la que los más pequeños tienen el protagonismo fundamental, portando a la imagen del Niño Jesús atribuido a Torcuato Ruiz del Peral. No faltó tampoco a la cita, las hermandades de Resurrección y de Regina Mundi, que ofrecieron el broche de oro a una Semana Santa memorable

Estruendo de campanillas de barro por todo el centro de la ciudad. Desde la iglesia de Santo Domingo partía el cortejo de la hermandad de La Humildad. Más de un centenar de niños, junto a representaciones de los grupos jóvenes de distintas cofradías de la ciudad, rodearon al paso del Dulce Nombre. Fueron ellos los encargados de portar las andas de la imagen hasta la Catedral, donde la hermandad fue recibida por el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, para presidir la misa de la Resurrección del Señor.

Resurrección y Regina Mundi ofrecieron el broche de oro a una semana memorable

El último paso de palio de nuestra Semana Santa llegó desde la parroquia de San Miguel. Orfebrería reluciente y bambalinas y techo de malla para recibir a María Santísima del Triunfo. Exuberante exorno floral portó esta imagen mariana de Miguel Zúñiga, que corrió un año más con el trabajo de Álvaro Abril, con tonos blancos y verdes, con el principal protagonista del dendrobium. La hermandad dispuso su cortejo por las calles de Los Vergeles para llegar al centro, acompañados también de la imagen y el misterio del Señor de la Resurrección. Valiente y decidió surcó el paso entre las grandes avenidas del barrio hasta llegar a la Catedral. Sones de agrupación musical sirvieron para acompañar a la representación gloriosa de Cristo saliendo del sepulcro ante la admiración de los romanos que lo custodiaban. Para esta ocasión, Ángel Cuadros fue el responsable del martillo, quien mostró técnica y habilidad al frente de la cuadrilla durante todo el recorrido.

Singular novedad en este Domingo de Gloria el de la hermandad de Regina Mundi. El paso de misterio del Señor Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría ofreció una imagen renovada y singular, con la nueva incorporación del misterio realizado por el malagueño Israel Cornejo. Tres soberbias tallas de Santa María Magdalena, San Pedro y San Juan sirvieron para completar la representación neotestamentaria así como para sustituir las imágenes anteriores. Sugerente presentación de estas imágenes, con ropajes de época, de corte napolitano, que ofrecieron cómo en la Semana Santa aún queda espacio para la innovación y para las nuevas propuestas.

Como siempre, la banda de Jesús Despojado deslumbró con su participación tras el paso de la hermandad; como también lo hizo el cortejo que presentó la corporación nazarena durante su estación de penitencia. Extenso cortejo, más nutrido que en años anteriores, y con una presentación encomiable; que viene a expresar el trabajo arduo que la junta de gobierno - presidida por su hermano mayor, Eduardo Iáñez - lleva desempeñando en los últimos años.

Pasadas las cinco y media de la tarde, el Domingo de Resurrección echaba el cierre de la Semana Santa. A las puertas de la parroquia de San Miguel, junto al paso de palio de la Virgen del Triunfo, Granada se despedía de estos intensos ocho días en los que sentimientos, devociones y emociones fluyeron por doquier. Miles de personas han posibilitado disfrutar de esta inigualable semana, ya sea conformando la vistosidad de los cortejos nazarenos, ocupando las aceras al paso de las cofradías o, desde un lugar de responsabilidad, velando por el normal desarrollo y la seguridad ciudadana.

Granada, como los cofrades, se sume en la alegría de la Pascua. La primavera recién estrenada traerá consigo el resurgir de la ciudad mientras que los cofrades, aun intentando resucitar, sueñan ya con nuevo Domingo de Ramos. Ya solo quedan 378 días; esto está a la vuelta de la esquina.

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