Los Dolores se quedó sola

  • La lluvia impidió la salida de Huerto, Rescate y San Agustín, truncó la del Trabajo pero no asustó a los Dolores

Desolación. Ese es el sentimiento que inundó ayer a los cofrades y nunca mejor dicho porque el agua y la tormenta que cayó ayer sobre la ciudad desde las cinco de la tarde dejó un Lunes Santo roto y con algunas decisiones criticadas y criticables.

Aunque por la mañana parecía que la jornada se iba a salvar, al final la predicción se cumplió y desde unos minutos antes de las cinco de la tarde el cielo se encapotó, se volvió gris plomo y ceniza y dejó caer un aguacero acompañado de tormenta muy significativo que dejó lluvia interminente durante toda la tarde.

La primera cofradía del día, la del Trabajo del barrio del Zaidín, se arriesgó y se mojó. Ya a la hora de su salida las nubes negras acechaban a la ciudad y las previsiones anunciaban lluvia. Salieron y cuando el cortejo iba por la Avenida de Dílar ya llovía y cada vez con más fuerza por algunas zonas de la ciudad y del área metropolitana. Siguieron. Pero finalmente el aguacero les sorprendió por la zona de los Alminares y tuvieron que refugiarse en el Parque Sur de Bomberos, una estampa única: pasos, nazarenos, camareras y músicos entre bomberos y coches escala. La cofradía decidió entonces suspender su estación de penitencia y volver con sus pasos al Corpus Christi, para lo que cubrió con plásticos sus pasos ya que no dejó de llover -aunque sí lo hacía con menos fuerza- hasta su llegada al barrio. Los pasos llegaron antes de las 21:00 horas.

La segunda 'valiente' fue la cofradía de los Dolores aunque en este caso su salida fue más ilógica ya que la retrasaron porque a su hora llovía y finalmente se pusieron en la calle una hora más tarde y además con lluvia, una decisión muy criticada. De hecho, desde la Carrera del Darro ya hubo que colocarle un plástico en el manto a la Virgen. La lluvia dejó un cortejo completamente mojado desde su salida hasta su llegada de nuevo al templo. Decían que no iba a llover más pero sí lo hizo y se mojaron el paso, los hermanos, los músicos y todos.

Más coherentes con la tormenta, los truenos, la bajada de temperaturas y las previsiones fueron las cofradías del Rescate, Huerto de los Olivos y San Agustín. La hermandad del Rescate retrasó en un principio su decisión pero finalmente suspendieron su estación de penitencia. Lo mismo hizo la cofradía del Huerto, ambas porque no se garantizaba que se libraran de la lluvia en todo su recorrido, por lo que primaron el cuidado del patrimonio artístico y humano a su salida. Las dos abrieron las iglesias hasta las once de la noche.

San Agustín era la última en salir y lo tenía más fácil aunque también esta cofradía acostumbra a no arriesgar y ser muy clara en sus decisiones. Y lo fue. Quince minutos antes de su hora de salida anunciaron la suspensión de su salida, que sustituyeron por un rezo interno.

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