Fervor en miniatura

  • El motrileño Juan Romera colecciona decenas de miniaturas de figuras de la Semana Santa

Durante estos días, las imágenes salen a la calle para que puedan ser admiradas por los fieles. Sin embargo, Juan Romera ha sido capaz de recopilar casi toda la Semana Santa de Motril sin salir del salón de su casa. El secreto está en las pequeñas dimensiones de las decenas de figuras que en apenas tres metros cuadrados concentran toda la tradición de la ciudad durante estas fechas.

No le falta ni un detalle: nazarenos, mantillas, bandas de música… Y, por supuesto, pasos. Precisamente, uno de ellos, el del Gran Poder, es el 'culpable' de que se iniciara en esta gran afición que se ha convertido para él en una 'pequeña' obsesión.

"Cuando le compré a mi yerno un trono del Gran Poder, del que él es hermano, pensé que me gustaría tener otro para mí y ése fue el primero", relata Romera. De eso ha pasado un año, el mismo tiempo que ha tardado en montar toda la exposición que, sin embargo, sólo disfrutan amigos y familiares.

"Yo soy un hombre sencillo, que no soy amigo de hacer publicidad a lo que hago", afirma, aunque atiende a este periódico con gran amabilidad. La misma con la que su esposa da a degustar a quienes les visitan durante estos días torrijas, roscos o pestiños que ella misma prepara, mientras suena la música de la Semana Santa de fondo.

Y es que estas fechas para esta familia son especiales y se alargarán una semana más, puesto que hasta dentro de siete días no desmontará la exposición que tantos meses le ha costado colocar.

Su trabajo en la ferretería industrial, del que ya está jubilado, hizo que contase con la destreza y las herramientas para construir una base para este sueño. Así, compró un tablero, que él mismo adaptó a las dimensiones de su salón. "Sin embargo, yo creo que el año que viene crecerá, porque esta habitación se está quedando pequeña", avisa este motrileño. Así, piensa colocarla en el piso de abajo, donde cuenta con más espacio.

El desfile procesional que durante estos días recorre las calles de la ciudad costera en pequeño, ocupa gran parte del salón, ya que consta de varias decenas de figuras en miniatura, que ni siquiera este coleccionista es capaz de contabilizar. "Yo creo que habrá 80 o 100", señala.

Juan Romera se ocupa de cortar el tablero, instalarlo, pegar la tela, poner los tornillos, colgar los póster de las cofradías que rodean el espacio, hacer los faroles y los banderines... pero las figuras son compradas. Las encarga en la tienda El Desván, donde ya le están preparando las que le faltan para terminar la colección. "Para el año que vienen dicen que me van a tener la Soledad", comenta. Sin embargo, la exposición no para de crecer día a día, y ayer mismo compró ocho nuevos nazarenos que se sumarán a las demás figuras.

Romera explicó que en este montaje están las imágenes "del sábado, la de los niños, la primera, la del Domingo de Ramos, la del Lunes Santo, la del Martes Santo, la del Miércoles del Cristo de la Salud y la del Gran Poder". "Luego está la del Jueves que es la Pasión, el Nazareno, y la del Silencio, del Viernes está la Expiración y el Sepulcro, pero me falta la de la Soledad", enumera. También espera poder contar con las del Domingo de Resurrección y el Cristo de los Olivos próximamente.

Para este motrileño, los detalles son fundamentales, de manera que quien ve la exposición "queda maravillado". Aunque comenta que su casa está abierta a todo el mundo, no quiere exponerla al público, porque "estas figuras cuestan un dinero".

En efecto, se trata de una afición cara, ya que un paso puede costar unos 50 euros y las figuras tienen precios variables, pero pueden oscilar entre los 1,5 y los  5 euros. Sin embargo, él dice que lo va pagando poco a poco y así cumple esta ilusión.

También le han regalado alguna figura, aunque las menos, que incluso le han traído sus familiares y amigos -sabedores de sus gustos- de otras ciudades. Sin embargo, cree que es el único que tiene esta afición en Motril, que comparte ahora con la de montar un belén en Navidad, un hobby que sí está más extendido.

Así, a finales de año, el mismo espacio estará ocupado por el belén que monta desde hace muchos años. El caso es compartir y trasladar el ambiente de fechas tan señaladas al salón de su casa.

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