Nubosa incertidumbre

  • Las cuatro hermandades del Martes Santo salieron pese a la lluvia que cayó en distintos momentos de la tarde

El Martes Santo fue de incertidumbre. Durante toda la tarde las miradas al cielo fueron constantes y no sólo para mirar a los pasos y a las impresionantes tallas que ayer pasearon por la ciudad sino para comprobar la indeseable visita de las nubes y con ellas de una lluvia débil que llenó de incertidumbre las decisiones de las hermandades de salir a realizar estación de penitencia.

A primera hora de la tarde ya caían gotas en la salida de la Lanzada y no dejaron de hacerlo durante toda la jornada, en ocasiones de forma mucho más intensa. Caprichos de primavera que en nada gustan a los cofrades y que afortunadamente no tuvieron mayores consecuencias.

Las cuatro hermandades del día no dudaron en ponerse en la calle aunque las dudas sí que pasaron por las mentes de sus juntas de gobierno cuando alternaban los rayos de sol con el viento y las tímidas gotas.

El primer cabildo de oficiales para decidir la salida se celebró en la hermandad de la Lanzada. Con todo, pese a que este año retrasó su salida media hora, salió puntual una vez que confiaron en los pronósticos meteorológicos más favorables. Su decisión no era fácil por la distancia desde el barrio del Zaidín hasta la Catedral, el único templo donde cobijarse por la altura del paso de misterio.

Desde la iglesia de los Dolores, desde la conocida como 'basílica portátil', el cortejo nazareno de la Lanzada se puso en marcha para afrontar una larga estación de penitencia. El Cristo de la Lanzada, acompañado del soldado longinos con la lanza apuntando a su costado, consiguió que a su llegada a la Catedral luciera el sol y disipara cualquier preocupación por la lluvia. Detrás, la Virgen de la Caridad llevada con mimo por sus costaleras, la cuadrilla de mujeres más veterana de la ciudad, que en su regreso volvió a desplegar el carácter de barrio que tiene esta corporación.

A las seis y cuarto de la tarde coincidían las salidas de las hermandades del Vía Crucis y de la Esperanza. La decana, desde San Juan de los Reyes, puso en las calles de Granada un cortejo silente abierto por muñidor que iba anunciando el recogimiento y la llegada de los pasos de Jesús de la Amargura, imponente talla de José de Mora con cruz de taracea al hombro que no deja indiferente a nadie que consigue cruzar su mirada con la de esta imagen de dramático realismo. La Virgen de los Reyes deslumbró con una nueva saya y manto enriquecido por Sebastián Marchante. A su llegada a Plaza Nueva la hermandad tuvo que acelerar el paso por la molesta lluvia pero después pudo continuar su discurrir y completar a su regreso el rezo del vía crucis desde la Carrera del Darro hasta San Juan de los Reyes.

Desde Santa Ana salió el cortejo verde de la hermandad de la Esperanza. La incertidumbre también sobrevoló por el templo en los momentos de la salida pero las ganas de hacer estación de penitencia pudieron al gris plomizo del cielo. El paso de Jesús del Gran Poder, con su imponente zancada para cargar la cruz, dejó boquiabiertos a los cientos de personas que se congregaron en Plaza Nueva para ver la salida de esta hermandad, de gran dificultad por las dimensiones de la puerta del templo.

Impresión que también causa el paso de palio de la Virgen de la Esperanza, dolorosa de Risueño bajo el palio quizás más hermoso de la ciudad con bordados de gran calidad e historia. Mención especial merece la Banda de Música Santa María del Alcor, del Viso del Alcor, Sevilla, que demostró en todas sus interpretaciones la gran calidad musical que atesora.

El día lo cerró la hermandad de la 'Cañilla', de Santo Domingo. Por tercer día consecutivo el Realejo tuvo su sitio en la Semana Santa, en este caso con una de las hermandades más queridas por los cofrades. El misterio de Jesús de la Humildad volvió a demostrar y a dejar patente el buen trabajo de sus costaleros durante todo el recorrido con 'chicotás' de gran calidad que merecieron que su regreso fuera de nuevo multitudinario.

Lo de la Nuestra Señora de la Soledad también es digno de mención. La talla, el paso, los faldones -estreno de la hermandad que son un acierto total para la impronta del paso- el trabajo de los costaleros, la banda. Todo fue perfecto un año más.

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