"Las empresas que viven del turismo deberían aportar más a las cofradías"

  • El dueño del restaurante Sevilla, Juan Luis Álvarez, vive la Semana Santa con una pasión que trasciende el sentido religioso l El Silencio, la Soledad y, sobre todo, Santa María de la Alhambra, son sus cofradías

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Desde el histórico restaurante Sevilla -situado en la calle Oficios, apenas a unos cuantos pasos de la Capilla Real-, Juan Luis Álvarez se ha convertido a lo largo de los últimos años en un espectador de excepción del esplendor de la Semana Santa granadina, por la que siente auténtica pasión.

El fervor de Juan Luis, que le ha llevado a ser cofrade de la hermandad sacramental del Señor San José y Ánimas y Cofradía del Santísimo Cristo de Misericordia -más conocida como el Silencio-, de la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y de la cofradía de penitencia de Nuestra Señora de las Angustias de Santa María de la Alhambra Coronada, procede de una larga tradición familiar que le une a la Semana Santa desde "la más tierna infancia".

"Soy cofrade de Santa María de la Alhambra prácticamente desde que nací. Mi padre era cofrade y mi padrino hermano mayor, así que siempre he pertenecido a esta hermandad", señala Juan Luis Álvarez, que reconoce que junto a las imágenes de este paso procesional ha vivido "momentos muy especiales", como el paso de la Virgen por la Puerta de la Justicia o la "explosión de bengalas" que se producía a su salida.

Eso sí, su pasión por la Semana Santa granadina trasciende cualquier sentimiento cristiano. El propietario del restaurante Sevilla, que asegura no ser "nada religioso", explica que sigue la Semana Santa como "una tradición social, como una manifestación de la cultura popular" que nadie debe perderse. "La belleza y el respeto que desprenden las imágenes me maravillan. He salido en muchas procesiones y en todas me he sentido muy orgulloso", asegura el restaurador.

Aunque hace más de quince años que no participa en ninguna de las procesiones de las hermandades a las que pertenece, Juan Luis siempre ha sido un cofrade muy activo. "He acompañado a las imágenes siendo niño, como nazareno, como mayordomo y, siendo concejal, como representante del Ayuntamiento". De hecho, el propietario del restaurante Sevilla recuerda que hubo un tiempo en el que la Semana Santa le suponía más de un problema. "En mi casa no lo veían muy bien porque era de los que salía cada día en una procesión, lo que siempre acababa convirtiéndose en un motivo para salir con los amigos", explica.

Pese a su fervor por la Semana Santa de la provincia, el histórico restaurador no tiene ningún problema en admitir que todo puede mejorar y que, para ello, la implicación de los empresarios del sector turístico es fundamental. "La Semana Santa ayuda mucho a la economía de la ciudad, así que todas las empresas que viven del turismo deberían aportar más" para la celebración de las estaciones de penitencia, asegura.

Y es que para Juan Luis Álvarez cualquier mejora, cualquier aportación, es poca para una celebración majestuosa que, "por la calidad de sus imágenes y por los bellísimos rincones de la ciudad, encuentra en Granada un marco incomparable".

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