Y al quinto día... diluvió

  • Pese al amago de las hermandades de la Redención, Aurora y Estrella, tuvieron que darse la vuelta hasta sus templos · La hermandad de la Concepción ni siquiera salió de su convento en el Albaicín

Las previsiones se cumplieron. El 95% de probabilidad de lluvia no falló y aguó la jornada del Jueves Santo de Granada. Y no fue porque no se intentó. Las primeras tres hermandades del día decidieron salir en un intento desesperado de que el tiempo respetase la jornada igual que los días pasados, pero no pudo ser. Un fuerte aguacero cayó sobre la ciudad como consecuencia de las nubes negras que cubrieron todo el cielo de Granada desde las cinco de la tarde pese a lo bien que amaneció el día.

Así, al quinto día diluvió hundiendo el Jueves Santo granadino y obligando a volver a las hermandades de la Redención, Aurora y Estrella y a no salir a la Concepción. Con todo, ya las decisiones de salir de las tres hermandades primeras fue muy arriesgada y valiente porque el cielo no auguraba nada bueno. Incluso cuando estaban saliendo los cortejos de Aurora y Estrella ya llovía.

Los primeros en tomar la decisión fueron los miembros del cabildo de oficiales de la hermandad de la Redención. En el momento de su salida, a las 17:00 horas, mandaban las nubes y los claros y decidieron arriesgarse pese a que por su distancia a la Catedral y la imposibilidad de refugiarse en un templo cercano no les facilitaba la reacción ante el aguacero.

Y ocurrió, la lluvia les sorprendió por la calle Poeta Manuel de Góngora y la decisión inmediata fue cubrir los pasos con plásticos y ponerse a resguardo en la zona más cercana, el Palacio de Congresos, lo que dejó una estampa inédita y poco cofrade ya que los pasos y la hermandad tuvieron que estar en la calle en la zona cubierta del exterior del palacio durante horas. Desde allí, cuando la lluvia pudo parar un poco, regresó por el camino más corto de nuevo hasta la iglesia de María Auxiliadora.

Con todo, imagen desoladora como ninguna.

Pasadas las seis de la tarde el turno de tomar la decisión fue de las hermandades de la Aurora y la Estrella. Ambas corporaciones manejaban partes meteorológicos similares, que el riesgo de lluvia era claro pero que había alguna posibilidad de claros pasadas las nueve de la noche. Y se arriesgaron. Las dos. La hermandad de la Aurora fue la primera en decidir y comenzó a poner su largo cortejo en la calle con una Plaza de San Miguel Bajo abarrotada ya que es una salida que genera gran expectación y más este año con la próxima coronación canónica el 8 de mayo en la Catedral.

Durante unos minutos el protocolo fue el normal. Salió todo el cortejo, el paso de misterio y el paso de palio con una difícil maniobra. Pero cuando el paso de la Virgen de la Aurora estaba ya en la plaza comenzó a llover. De inmediato, la hermandad reaccionó y se ordenó volver al templo, así que los costaleros en posición contraria a la habitual subieron el paso y volvieron a entrar a San Miguel Bajo. El paso de misterio de Jesús del Perdón tuvo que ser cubierto con un gran plástico en San José y volver a paso de mudá de nuevo al templo.

Una vez dentro, momento especial con la interpretación por parte de la banda de Armilla de la marcha Costaleros de la Aurora, un himno para esta hermandad.

Para contrarrestar la suspensión de la salida, la hermandad decidió mantener la iglesia abierta hasta la medianoche para que la gente pudiera ver los pasos.

La hermandad de la Estrella vivió un capítulo gemelo al de la Aurora. Su cabildo de oficiales también decidió que se salía y se puso todo el cortejo en la calle. Pero la normalidad duró pocos minutos. Media hora después de salir, la lluvia sorprendió a los pasos de la hermandad de San Cristóbal por la Carretera de Murcia, por lo que la vuelta fue indiscutible y quedó suspendida de inmediato la estación de penitencia. La hermandad intentó cubrir los pasos pero no se libraron de la lluvia, sobre todo el del Señor de la Pasión, que se mojó. De hecho, de vuelta al templo los priostes tuvieron que secarlo y revisarlo ya que está en talla de madera sin tratar.

Después de situar los pasos en el interior de la Iglesia de San Cristóbal, también permaneció abierta hasta medianoche para que se pudieran observar los pasos y los titulares de esta corporación.

La que se lo pensó en exceso dado el mal tiempo y la fuerte lluvia que no paró de caer fue la hermandad de la Concepción. Su salida estaba fijada a las 20:30 horas pero decidieron esperar media hora más para finalmente suspender su estación de penitencia, decisión que comunicó su hermano mayor entre lágrimas en el interior del convento de la Concepción con el aplauso de todos los hermanos de la corporación. Y es que fue la mejor decisión y la más responsable. También se abrió el convento hasta las 23:00 horas después de rezar un vía crucis interno.

Con esta realidad meteorológica el Jueves Santo granadino, la jornada de las dolorosas, del Albaicín, de las bullas y de los contrastes, quedó vacía de hermandades.

Al cierre de esta edición, la hermandad del Silencio no había tomado todavía la decisión de su salida.

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