Apremio en el purgatorio

  • El Sevilla, obligado por coeficiente UEFA a demostrar que es el favorito sin discusión al título, inicia su camino europeo expiando las culpas por haberse quedado sin Champions. Los de Álvarez son una incógnita

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"Aquí me veo por mi mala cabeza". Es una frase que se le puede aplicar perfectamente a este Sevilla de la indefinición que ha iniciado la temporada oficial haciendo levantar la ceja no sólo a sus aficionados, sino también a sus gestores. A éstos, posiblemente, mucho más porque las cuentas no salen por más que se diga que lo perdido por no estar en la Champions League es lo ingresado por la venta de Adriano. Quizá la segunda parte de esta afirmación es la que se han ahorrado en el club, que a lo mejor el dinero recibido del Barcelona por el brasileño iba a ser empleado en algún fichaje más de lo que ha llegado en este convulso verano en el que ha vuelto la fórmula de las cesiones, casi desterrada en años de bonanza -salvo situación extrema como la de Stankevicius- e indigna para un club que hasta hace muy poco, apenas un mes, ocupaba el séptimo puesto en el ranking europeo de coeficiente UEFA.

Pero es así de duro. El segundo equipo español en esta lista está hoy en el purgatorio que es la Europa League. El Real Madrid está aún varios puestos por debajo de un Sevilla al que perder su plaza en la fase de grupos de la máxima competición continental de clubes le ha costado dos puestos. Es decir, hoy, el noveno club de Europa (lo acaban de pasar el Werder Bremen y el Inter) inicia su andadura en la antigua Copa de la UEFA apremiado por ese mismo coeficiente que en teoría -y en la práctica por supuesto- lo convierte en el máximo candidato y favorito sin discusión al título. Si nos atenemos a esa misma lista con la que la UEFA se rige para ordenar los sorteos de sus torneos, el vigente campeón de la Liga Europa, el Atlético de Madrid, está diez puestos por debajo de los blancos.

Pero olvidemos lo que pudo ser y no fue y, parafraseando a esos mismos gestores antes mencionados, el Sevilla se pone hoy en el primer peldaño de una escalera que subió en su día y bien haría en tener claro que esto es lo que tiene y que esta competición fue la que le dio gloria y respeto hace ahora cuatro años y medio. Claro que entonces competía y subía los peldaños de esa escalera con mucha ilusión, la que no se sabe ahora si tendrá o si será compatible con la exigencia de una afición que se ha vuelto tremendamente purista, también porque tiene derecho a ello y porque no pide más que lo que le han dado hasta ahora.

Lo que ocurre es que el Sevilla actual, el de Antonio Álvarez, recibe toda esta serie de presiones exteriores con el edificio a medio a hacer y afanándose en dar a entender que todo está controlado. Pero no es así. Este equipo ahora mismo, con los datos de lo que ha puesto sobre el tapete en el mes que lleva de competición -empezó el 14 de agosto ofreciendo, por lo visto después, una imagen engañosa ante el Barça en este mismo escenario- no es ni carne ni pescado. Si el Sporting de Braga, un rival celebrado en el sorteo del play off de la Champions, obtuvo el premio de cuatro goles en el Sánchez-Pizjuán, no imagina el aficionado lo que puede hacer esta noche un PSG venido a menos, sí, pero con más nombre que los portugueses y compitiendo en una liga mucho más potente que la lusa.

Porque el Sevilla es favorito en el grupo por coeficiente, pero ¿lo es en el corazón de los sevillistas por nombre y sensaciones? Los franceses, y los alemanes del Borussia Dortmund, van a dar guerra y la mejor manera de despejar todas las dudas es con una victoria, si no clara, sí al menos convincente ante los parisinos. Es evidente que en la Liga el conjunto de Antonio Álvarez ha dado muestras de mejoría, pero son referencias los partidos ante Levante y Deportivo que pueden llevar a engaño. Un triunfo claro hoy, con fútbol y con goles -que no se les olvide a los delanteros-, sería empezar a llevar mejor esto del purgatorio y frenar cualquier atisbo de nerviosismo.

En cuanto al once titular y a la elección del dibujo que tome el entrenador hispalense, pocas cosas tienen pinta de estar claras salvo que -quizá, sólo quizá- juegue Luis Fabiano. Aunque ya parecía temerario dejarlo fuera del equipo en Valencia, repetir la osadía ante el Dépor invita a pensar que cualquier cosa puede pasar por la cabeza de Álvarez y en la relación que ambos puedan tener después de las dos suplencias del delantero brasileño.

Si refuerza o no el centro del campo con un hombre más a costa de un delantero será cosa del entrenador, a quien ya de verdad da reparos preguntarle, pero los informes sobre el PSG precisamente lo que destacan es que todo el poder lo tiene en un centro del campo liderado por el incombustible Makelele y con un fino zurdo que ya le ha jugado malas pasadas a Palop, Nené. ¿Recuerdan un golazo con el Alavés en Mendizorroza? Entonces el Sevilla, como hoy, tenía jugadores cedidos. Saviola marcaba el 0-1 en ese partido que los de Juande Ramos acababan perdiendo. Eran tiempos en los que la ilusión la ponía la Copa de la UEFA. ¿Recuerdan?

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