Apretar en campo rival y con dos delanteros

  • La entrada de Acosta, que apoyó a Kanoute arriba, terminó de ajustar un acertado dibujo con Duscher y Romaric muy arriba

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El panorama aparecía negro para el Sevilla con el terreno anegado. Se adaptó mejor que el Athletic gracias a su planteamiento atrevido, pero pagó una jugada a balón parado justo antes del descanso. Jiménez dio otro giro de tuerca y todo encajó: faltaba un punta y acentuar el acoso para que el Athletic no saliera de su cueva. Entró Acosta, Duscher y Romaric vivieron en campo rival y llegó la remontada.

Defensa

La defensa hace bien en tirar la línea lejos de Palop para evitar peligrosos rechaces y reducir los balones colgados al área, vías de peligro preferentes cuando el terreno de juego estaba como ayer.

La otra gran amenaza, claro éstá, radicaba en el balón parado. Pero Mosquera, que juega sin freno, provocó algunas faltas y saques de esquina innecesarios que abrieron la puerta al Athletic. En uno de esos córners, ya en el minuto 42, Llorente se anticipó a Squillaci, Palop midió mal su salida y llegó el 0-1.

Tras el descanso, el Athletic salió aún menos. Tuvo un contragolpe claro por la derecha, pero poco más. La entrada de Acosta, que se asoció con Jesús Navas, hizo que Caparrós metiera dos laterales por la izquierda y sacrificara a Yeste. Toquero, que entró por Ion Velez, se dedicó a intentar tapar el inicio de la jugada sevillista desde atrás.

Ataque

El fútbol combinativo hacia las bandas era imposible, como pronto vio Jesús Navas en su primera acometida. Había que ser más directo, buscar a Kanoute para que prolongara las jugadas por alto y, si no, cazar los rechaces en tres cuartos de campo. Y el Sevilla se adaptó mejor que su rival a ese fútbol tan a contraestilo. Con la defensa bien adelantada y Duscher y Romaric jugando en campo del rival, ganatron muchas pelotas colgadas una y otra vez a la zona caliente de Iraizoz.

Acosta dio mucha más presencia en el área, cazó muchos balones y se movió con acierto cerca de Jesús Navas. El extremo palaciego volvió a encauzar los ataques y la insistencia del Sevilla, que no se desesperó y pudo rasear la pelota algo en la segunda mitad, tuvo premio.

Virtudes

La reacción llegó con garra, pero también con fútbol adaptado a las circunstancias.

Talón de aquiles

Atrás, padeció a balón parado.

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