El difícil rastreo del central

  • Monchi afronta un nuevo reto con la búsqueda de un defensa que, sin un alto coste, aglutine jerarquía, agresividad y experiencia · Los 6,5 millones que costó Squillaci es una cifra inalcazable actualmente.

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Henrique es muy joven. Coloccini es demasiado caro. Garay es joven y costoso. Los primeros nombres que están siendo vinculados al Sevilla para el puesto de central dan una idea de que el trabajo que tiene por delante la dirección deportiva es arduo. El club necesita primero saber qué cantidad va a ingresar por los descartes y la situación de Kanoute tampoco ayuda a que se adelanten los plazos del rastreo en el mercado. De entrada, el posible traspaso de Romaric al Trabzonspor se ha frustrado y se corta una primera inyección económica. Y si el franco-malí decide aceptar alguna de las ofertas que tiene ante la imposibilidad del Sevilla de ampliarle su contrato en las actuales condiciones, la búsqueda de un relevo de garantías centrará los esfuerzos económicos.

En Nervión no están dispuestos a realizar dispendios en la búsqueda del central. Los tiempos de bonanza y Champions quedaron atrás y el club está recuperando los fichajes de mediano o bajo coste, por necesidad propia y por la realidad financiera actual. El perfil está definido: "Un central con jerarquía, mando, personalidad, con velocidad, dominio del espacio, buena salida de balón…", en palabras de Marcelino a este mismo diario. Un mirlo blanco que es difícil encontrar en el mercado a un coste bajo.

El último que cumplió con ese perfil fue Squillaci, cuya figura ha sido usada para ilustrar qué tipología de defensa quiere el Sevilla. Pero el francés costó 6,5 millones de euros en 2008, una cantidad inalcanzable en el momento actual. Máxime cuando el Sevilla ya ha invertido 4,5 millones de euros en Manu del Moral, 3 en Martín Cáceres, 1,7 en Coke, a los que hay que sumar lo que ha invertido en fichar a Trochowski como agente libre -que siempre implica un coste por prima de fichaje- y lo que gastó en enero en Rakitic y Medel, dos refuerzos con los que comenzó el viraje en la planificación. El croata, que quedaba libre en 2012, costó 1,5, y Medel, 3, pero sólo por la mitad del pase. En total, el Sevilla lleva invertidos alrededor de 14 millones de euros.

Del Nido y Monchi están volviendo a sus orígenes en cuanto a la política de fichajes y cabe recordar que el central más exitoso de la etapa gloriosa fue Javi Navarro, un refuerzo de perfil bajo que despuntó en el Elche tras superar una grave lesión de rodilla. En similares circunstancias se encuentra Carlos Cuéllar, central del Aston Villa que cumple contrato en 2012 y que la pasada campaña repareció en marzo tras una operación de menisco. El ex jugador de Osasuna, de 1,90 y 29 años, encaja en el perfil de contundencia, aunque pueda faltarle esa salida de balón que dibuja el central ideal y utópico.

Otro camino que podría tomar Monchi es el de recuperar viejas aspiraciones, como ha hecho con Del Moral. Siempre le gustó Tasci, el precoz central alemán del Stuttgart que, a sus 24 años, es un fijo en su equipo. Cumple contrato en 2014, pero tampoco ha jugado mucho este año por algunos problemas musculares: 26 partidos. Más difícil parece sacar del Stade Rennes a Mangane. El senegalés con pasaporte francés de 1,90 también encaja en el perfil a sus 29 años. Pero es el capitán y tiene contrato hasta 2013, al igual que Coloccini, otro del gusto de Monchi que también es una institución en el Newcastle y está en plena forma, lo que eleva mucho su precio.

En definitiva, que la meta de dar con ese central ideal, con experiencia, jerarquía y un precio no muy elevado, se presenta como un gran reto para un Monchi que, como Del Nido, vuelve a estar muy ilusionado con el nuevo proyecto.

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