Sevilla - Valladolid · informe técnico

Un once mal cimentado

  • Míchel rompe al equipo en un imposible dibujo sin medio constructivo y sin unos pilares mínimamente fiables. Con el eje roto, la defensa se queda desprotegida.

"La defensa es una de las zonas más protegidas y con más estabilidad". La frase corresponde a Míchel y con ella intentó animar a su equipo ante las bajas que tenía, pero él mismo se encargó de desmentirla al desproteger una línea que, más que acusar las bajas, echó de menos una buena cimentación del equipo en su columna vertebral. El temprano primer gol desnudó todo el entramado defensivo, con Medel y Maduro fuera de sitio y los centrales teniendo que salir de su zona. Todo se le puso cuesta arriba a un equipo que no tuvo suerte ni criterio para buscar la remontada. Sin Rakitic, faltó un medio constructivo. En la primera parte Perotti y en la segunda Reyes, sobre todo éste en un dechado de vergüenza y casta encomiables, intentaron paliar el defecto de un sistema de juego mínimamente fiable. Medel frustró el intento de remontada con dos amarillas que lo delatan.

Defensa

El 0-1 es para que Míchel lo vea con sus futbolistas una y otra vez. Reyes intenta abrir a Jesús Navas y a raíz de ahí el escalonamiento defensivo del equipo es horrible, partiendo de la base de un dibujo en el que Medel, con la idea de salir a presionar, se adelanta demasiado con respecto a Maduro. Con el equipo saliendo y los dos medios descolocados, Botía salió para tapar el contraataque y provocó el efecto dominó en Cala y Fernando Navarro, que también erró al querer tapar por fuera a Ebert en lugar de cerrar la vía interior. En el 0-2 medió el infortunio, pues le cayó un balón muerto a Óscar, pero Ebert disparó sin que ningún sevillista lo hostigara. Botía salió por delante de Maduro, que también estaba descolocado, y Medel, ni estaba ni se lo esperaba.

Míchel movió el árbol al sacar a Rabello por Cicinho. Colocó a Cala en el lateral derecho y a Maduro de central, aunque con tendencia a descolgarse hacia arriba hasta su lesión. Lo mismo le ocurriría luego a Kondogbia tras la expulsión de Medel. El riesgo llevó a un constante peligro en las contras en las que Cala, Fernando Navarro y, sobre todo, Botía tuvieron que desdoblarse para evitar una sangría.

Ataque

Sin un constructor, y sin continuidad en los ataques, todo quedó fiado a las conducciones de las dos alas, Jesús Navas y un Perotti que se metió hacia dentro hasta que pudo, y a la inspiración de Reyes. La consecuencia fue que hubo muchas guerras aisladas y pocas combinaciones con criterio y profundidad. Tampoco acompañó la suerte: además de un zurdazo al palo de Rabello, Babá no encontró puerta de milagro en un par de remates a centros de Reyes y Jesús Navas. Tras la expulsión de Medel, Kondogbia empujó con fuerza y a su son y al de las carreras y la constancia de Reyes, que intentó de todo, el Sevilla embistió como un toro herido hasta que se desangró poco a poco.

Virtudes

La casta y la vergüenza de un equipo roto por el eje y el fútbol que ve Reyes y que muy pocos entienden.

Talón de Aquiles

A nadie se le ocurre empezar la casa por el tejado. La medular no existió, entre decisiones de Míchel, despistes de Maduro y la mal entendida agresividad de Medel.

Uno a uno

Diego López. Sin mejorar a Palop, salvó el 0-3 en un mano a mano. 

Cicinho. Debió a estar más atento al inicio de la contra en el 0-1.

Botía. Empezó intentando tapar fuegos que no le correspondían, pero se rehízo en una gran segunda parte como único central.

Cala. Otra víctima del pésimo escalonamiento defensivo del equipo. Empujó luego con casta desde el lateral, aunque se precipitó en algunos centros al portero.

Fernando Navarro. Mala lectura al tapar por fuera a Ebert en el 0-1. De menos a más.

Maduro. Descolocado en los dos goles del Valladolid. Como central, arriesgó al salir a su zona natural. 

Medel. Se va a presionar y deja desnudo el entramado defensivo. Cuarto partido de sanción ya.

Jesús Navas. Percutió constantemente, con más cantidad que calidad en los muchos centros.

Reyes. Lo intentó todo, conducción, desborde, balón parado, tiro a puerta... Y acabó desfondado.

Perotti. Quiso ayudar por dentro hasta que le aguantó la fuerza.

Babá. Un par de remates peligrosos y algún primer toque hábil.

Rabello. Empezó con brío y se perdió en el marasmo colectivo.

Kondogbia. Empuje con buen son.


Álex Rubio. Perdido en el caos.

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