El Gobierno espera llegar a "buenos acuerdos" con los editores de diarios

  • Rubalcaba reconoce que "sin prensa libre no hay democracia" y propone fomentar la lectura entre los más jóvenes

"Sin prensa libre no hay democracia". Así de tajante se mostró ayer el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el almuerzo mantenido con los miembros de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), que celebró en Madrid su Asamblea Anual y la Conferencia 2010 de Innovación y Calidad en Prensa.

Rubalcaba reconoció que la prensa vive momentos complicados como consecuencia de la crisis y de los cambios tecnológicos y aseguró que la Administración está dispuesta a sentarse con el sector para buscar soluciones. "Espero que alcancemos buenos acuerdos sobre estos temas y algunos otros que queráis plantearme", aseguró.

Rubalcaba, que se declaró "consumidor compulsivo de diarios", reconoció, no obstante, que en España se lee poca prensa. En su opinión, esto se debe a un problema educativo que el Gobierno y el sector de los medios de comunicación deben abordar de forma conjunta, con el objetivo de articular medidas que fomenten la lectura por parte de los más jóvenes.

También se refirió a los anuncios de contactos, señalando la dificultad legal que existe para prohibir la publicidad de una actividad que en sí misma no está prohibida. Además, reconoció que no es el mejor momento para poner más restricciones a la actividad de los medios impresos, que, al contrario de lo que ha ocurrido con las televisiones privadas, no se han visto beneficiados por la retirada de la publicidad de las cadenas públicas.

Por su parte, Antonio Fernández-Galiano, presidente de AEDE, señaló que los editores de diarios españoles "nos encontramos en un momento muy delicado", como consecuencia de dos factores: la revolución tecnológica, que ha quitado prevalencia social a los periódicos, y la crisis económica, que ha reducido prácticamente a la mitad los ingresos publicitarios del sector. Sin embargo, señaló que "la mayoría de los países entiende que los diarios son esenciales para el pluralismo y la libertad de expresión y conceden distintas ayudas para facilitar la supervivencia de los periódicos", además de fomentar la afición a la lectura escolar de prensa o la convergencia multimedia de las publicaciones. España, sin embargo, "es una de las muy contadas excepciones del continente", reconoció.

La situación española "resulta especialmente preocupante" para Fernández-Galiano, ya que nuestro índice de difusión de diarios es de 85 ejemplares por cada mil habitantes, sólo por encima, dentro de la UE, del de Portugal, cuando la Unesco fija en cien ejemplares por cada mil habitantes el umbral del subdesarrollo en lectura de prensa. Y entre los jóvenes el panorama es incluso peor: en 2009 sólo el 5,4% de los lectores españoles de diarios tienen entre 14 y 19 años.

Solucionar este problema, dijo Fernández-Galiano, "compete a toda la sociedad; en AEDE creemos que las instituciones públicas y privadas podemos y debemos colaborar para remediarlo, porque la convergencia real con Europa debe ser también cultural". Por eso, ratificó la disposición de los editores españoles "al diálogo ante el vicepresidente primero del Gobierno".

La fuerte caída de la publicidad, el rol que jugará internet en el desarrollo de los nuevos medios y el panorama que se tiene del futuro del periodismo entre los propios profesionales fueron los temas de la ponencia de Patricia Ferruz, socia de la consultora internacional Mckinsey&Co. Lo hizo a través de los resultados del Newsroom Barometer 2010, encargado por la Asociación Mundial de Periódicos (WAN). El estudio se realizó entre periodistas europeos, EEUU y de otros países emergentes y demostró, entre otras cosas, que a pesar de la mala situación de los medios, los editores ven con optimismo al futuro, apostando sobre todo por los contenidos digitales.

Del estudio se concluye que la percepción más común es que las noticias seguirán siendo gratuitas en la red y que la única forma de ganar dinero es mejorando el producto, aunque no hay consenso en la forma de conseguir ese objetivo: en los países emergentes apuestan por incrementar el conocimiento de los periodistas sobre los nuevos medios; en EEUU por contratar más profesionales; y para los europeos la solución pasa por una mezcla de las anteriores propuestas.

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