Luces y sombras de un eclipse

  • Las nubes impidieron contemplar en buena parte del país el eclipse total de luna, que no se repetirá hasta el 27 de julio de 2018.

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El cielo no fue el mejor aliado para contemplar el eclipse total de luna, ya que las nubes impidieron a los miles de científicos y aficionados concentrados en numerosos espacios abiertos del país disfrutar de un espectáculo que no se volverá a repetir hasta el 27 de julio de 2018.  

Como ocurrió el pasado 4 de enero, cuando las nubes frustraron el primer eclipse del año -aunque en aquella ocasión se trató de uno parcial de sol- el cielo estuvo muy nuboso en grandes áreas de la península y en los archipiélagos. 

Los más afortunados han sido los ciudadanos que han seguido el eclipse desde el cuadrante noreste -algunos observatorios catalanes han ofrecido las imágenes más nítidas- y en menor medida los que se han reunido en la cima más alta del país, el Teide (Tenerife), aunque las nubes han impedido allí la observación continuada. 

Miles de personas han buscado espacios abiertos, como playas, azoteas, miradores o cumbres para observar el fenómeno natural que se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. 

En el centro peninsular, las nubes han impedido la observación del eclipse, y lo mismo ha ocurrido en prácticamente toda la mitad noroeste de la península. 

El punto máximo del eclipse se produjo a las 22:15, pero la fase de totalidad comenzó casi una hora antes –aunque en ese momento era difícilmente perceptible debido a la claridad que todavía había– y se prolongó hasta pasadas las 23:00. 

La sombra de la Tierra ha eclipsado la luna, pero en los lugares donde el fenómeno ha sido visible y a través de las diferentes retransmisiones por internet se ha comprobado que el astro no ha llegado a desaparecer por completo, ya que los rayos de sol difuminados a través de las diferentes capas de la atmósfera sí han contribuido a iluminar, aunque muy débilmente, la cara visible de la Luna. 

Su aspecto ha sido además ligeramente rojizo, debido, según han explicado varios científicos durante las retransmisiones, a la cantidad de partículas en suspensión provocadas por las emisiones de varios volcanes durante los últimos meses. 

El fenómeno ha sido visible en toda Europa, Africa, Asia y Oceanía, según los datos del Observatorio Astronómico Nacional, que ha recordado que cada año se producen entre cuatro y siete eclipses, incluyendo los de Sol y los de Luna, y que normalmente suelen ir acompañados, de forma que uno se produce transcurrido medio ciclo lunar después del otro. 

En este caso, el eclipse de luna se ha producido entre dos eclipses parciales de sol: el eclipse del pasado 1 de junio, que fue visible en el Este de Asia y en los extremos más septentrionales de Norteamérica y Europa; y el eclipse del próximo 1 de julio, que será visible en el sur del Océano Indico y en la Antártida.

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