El viaje del Papa a Tierra Santa, marcado por la tensión con Israel

  • Benedicto XVI llega a Jordania antes de pisar tierra israelí, donde se le ve tibio ante el Holocausto

Benedicto XVI pisó ayer Tierra Santa por primera vez como Papa, donde abogó por una "paz duradera y una verdadera justicia para todos los que viven en Oriente Medio" y pidió a los cristianos que pese a las dificultades en las que viven no abandonen esta tierra, pues "son indispensables para la paz". El viaje del Papa está marcado además por las relaciones entre el Vaticano e Israel, que han tenido este año momentos de tensión por la decisión del Papa de levantar la excomunión de un obispo que niega el Holocausto. El estado hebreo se opone además a la beatificación de Pío XII, impulsada por Benedicto XVI, a causa de la controvertida actitud de aquel papa ante el exterminio de los judíos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. "Este viaje es muy complejo", admitió el Vaticano.

"Al contrario de los peregrinos de antaño, yo no vengo trayendo regalos o dones. Vengo simplemente con una intención: rezar por el regalo precioso de la unidad, de la paz para Oriente Próximo", dijo el Pontífice al visitar el centro Regina Pacis, de Ammán, para la rehabilitación de discapacitados.

En su primer acto después de ser recibido en el aeropuerto de Ammán por el rey Abdalá II de Jordania y su esposa, la reina Raina, el Obispo de Roma pidió "paz para Jerusalén, para la Tierra Santa, para la región, para toda la familia humana, una paz duradera basada en la justicia, la integridad y la compasión que surge del perdón, de la humildad y del profundo deseo de vivir en armonía". A su llegada a Ammán, el Papa abogó por "la libertad religiosa y el respeto de los derechos inalienables y la dignidad del hombre".

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