El Supremo quita el uso exclusivo de la vivienda familiar a una madre en un caso de custodia compartida

  • Considera que el acuerdo de divorcio es "absolutamente contradictorio" desde el momento en que dice proteger el derecho del cotitular de la vivienda a disfrutar de ella y establece después un límite al derecho de uso.

El Tribunal Supremo ha dado la razón a un padre divorciado que solicitó que se estableciera un uso compartido de la vivienda familiar, de la que venía haciendo uso exclusivo su expareja desde que se produjo la separación, y le da un año de plazo a la mujer para que busque otra. 

El alto tribunal acuerda en su fallo estimar parcialmente el recurso interpuesto por el hombre, quien no estaba conforme con que el uso del domicilio familiar fuera asignado a la madre hasta que la hija en común, que ahora tiene 12 años, cumpliera la mayoría de edad, según la sentencia que establecía un régimen de guardia y custodia compartido. 

Por ello, fija un límite temporal de un año para que la madre de la menor encuentre una vivienda. Según la resolución "se trata de un tiempo suficiente que va a permitirle buscar una nueva, como hizo el esposo, para atender las necesidades de la hija durante los periodos de efectiva guarda". 

En concreto, el Supremo considera que el acuerdo de divorcio vigente hasta el momento es "absolutamente contradictorio" desde el momento en que dice, primero, proteger el derecho del cotitular de la vivienda a disfrutar de ella, y que "quedaría indefinidamente frustrado", y establece después, un límite al derecho de uso que remite a la mayoría de edad de la hija. 

Llegado ese momento ya no existirá una custodia compartida y la hija podría decidir con qué progenitor vivir, por lo que, el acuerdo vigente hasta esta resolución, implicaba apartar al padre de su uso durante todo el tiempo que resta hasta que su hija alcanzara esa mayoría de edad.  

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