La guerra contra la droga cumple 40 años

  • En este tiempo EEUU ha gastado con poco éxito más de 2,5 billones de dólares

La guerra contra las drogas que inició Richard Nixon cumplió ayer 40 años entre sonoros abucheos a sus enormes costes humanos y su incapacidad para frenar la circulación de droga, que han llevado incluso a la ONU a tacharla de fallida. En un informe publicado este mes, la Comisión Global de Política sobre Drogas de Naciones Unidas declaró que la guerra global contra el narcotráfico "ha fallado, con consecuencias devastadoras para los individuos y sociedades de todo el mundo".

El 17 de junio de 1971, Nixon anunció en un mensaje al Congreso "un ataque a todos los niveles al problema del abuso de drogas en EEUU", que identificó como el "enemigo público número uno".

La iniciativa, cuya duración prevista era de cinco años, pasaría a convertirse en una estrategia continuada por las siete administraciones siguientes y concretada en arrestos, extradiciones, ayuda militar e intervenciones armadas en Colombia, México o Panamá.

En las últimas cuatro décadas, el Gobierno estadounidense ha gastado más de 2,5 billones de dólares en la guerra contra las drogas y ha arrestado a más de 40 millones de personas por delitos relacionados con el narcotráfico y la posesión de sustancias.

Sin embargo, los usuarios ilegales de estupefacientes en EEUU ha seguido aumentando hasta rozar los 20 millones, en un mercado en el que las drogas son cada vez más baratas, más potentes y más fáciles de conseguir.

El enfoque policial y militar de la estrategia de EEUU ha supuesto el despliegue de decenas de miles de agentes para perseguir objetivos ocultos y huidizos que continuaban cobrándose vidas, desde el disuelto cartel de Medellín en Colombia hasta los capos mexicanos, pasando por las FARC.

Esto ha tenido "consecuencias catastróficas" en esos países, donde la intimidación y las amenazas con las que responden los carteles obstaculizan además la independencia de la justicia y la extradición de sospechosos, denunció Ethan Nadelmann, director de la organización Drug Policy Alliance.

Para los Agentes del Orden Contra la Prohibición (LEAP), una recién creada plataforma de jueces, policías y otros agentes del orden estadounidenses, la respuesta es clara: legalización. "Cuanto más peligrosa sea la droga, más importante es controlarla con normas. No podemos seguir dejando elementos tan destructivos en manos de criminales", dijo el portavoz de LEAP, Neill Franklin.

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