El motín de presos armados en Venezuela deja al menos 29 muertos

  • A pesar de que el ministro de Interior aseguró que acabaría el atrincheramiento, que dura ya siete días, las familias de los internos dudan de que se entreguen

Varios centenares de presos armados de la cárcel venezolana de El Rodeo seguían atrincherados ayer dentro del penal, de donde fueron retirados cuatro cadáveres de internos, fruto de los enfrentamientos de los últimos días, que dejaron al menos 29 muertos. "Cuatro cadáveres fueron retirados de las instalaciones", informó el canal de televisión oficial VTV.

El miércoles por la noche, el ministro del Interior, Tareck El Aissami, confió en que en las próximas horas los presos amotinados dejaran las armas y se entregaran. "Creo que ya vienen buenas nuevas para el país. Estamos rezando, hacemos votos para que durante la noche los hermanos internos (...) logren reflexionar y deponer su actitud", añadió el ministro.

"Por primera vez hubo una comunicación directa y cesaron las hostilidades (...); se conversó con ellos, tenían mucho temor, mucha desinformación, han sido víctimas también de esta campaña terrible de manipulación mediática", añadió el ministro.

Sin embargo, los familiares de los presos se mostraron ayer escépticos con respecto a ese anuncio y, al cierre de esta edición, la rendición de los presos armados no se había producido. El único logro de las autoridades hasta el momento es la entrega ayer de cuatro cadáveres a las autoridades venezolanas.

Este motín, que dura ya siete días, está siendo el incidente más cruento registrado en una cárcel venezolana en la última década.

El 12 de junio, una reyerta entre presos provocó la muerte de 22 personas y motivó, días después, una intervención militar para recuperar el control de esta prisión. Además, unos 2.500 presos de El Rodeo, sobre un total de 4.700 fueron trasladados a otras cárceles de forma temporal.

Ayer, varios familiares y pastores evangélicos lograron entrar en la prisión, donde siguen atrincherados cerca de 1.000 presos, para dialogar con ellos y convencerles de que depongan las armas.

En una comparecencia ante los periodistas en los alrededores de las cárceles El Rodeo I y su vecina El Rodeo II, El Aissami destacó, sin aceptar preguntas, que a los presos "se les ratificó" que el Gobierno del presidente Hugo Chávez les garantiza "sus derechos fundamentales, sobre todo la vida" y "se les explicó, además, la decisión irrenunciable" del Gobierno de desarmarlos.

Por su parte, el ministro de Defensa de Venezuela, Carlos Mata, indicó ayer que la situación de la penitenciaría de El Rodeo II es una "muestra del desastre que hay en los penales" y dijo que llegó la hora de acabar con las mafias carcelarias.

"Llegó la hora de que el Estado actúe, sus instituciones actúen para restablecer el orden en todos los penales", indicó Mata en una entrevista con el canal estatal VTV, en la que afirmó que tienen conocimiento de militares retirados que han participado en el tráfico de armas en los penales. "Tenemos informaciones de militares, afortunadamente ya son retirados, que están en esto, en el tráfico de armas", dijo Mata, al asegurar que su Ministerio va a colaborar para que sean investigados y detenidos y que la justicia actúe sobre ellos.

El sistema penitenciario de Venezuela sufre severos problemas de hacinamiento y violencia. Según cifras oficiales, los penales del país albergan a cerca de 50.000 internos cuando la capacidad no supera los 14.000. Además, en el primer trimestre de este año murieron 121 presos, según organizaciones no gubernamentales.

En este sentido, la organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) subrayó ayer en una nota de prensa que este estallido de violencia en El Rodeo muestra "las terribles condiciones de reclusión" en Venezuela y los errores de las autoridades.

El Gobierno venezolano "debe abrir de inmediato una investigación independiente sobre los fallos cometidos en El Rodeo, que establezca responsabilidades por el elevado nivel de armas en el interior de la cárcel, y garantizar que incidentes semejantes no se repiten en el futuro", pidió Guadalupe Marengo, directora adjunta del Programa Regional para América de AI.

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