Más que palabras en el foro global

  • El presidente de la Asamblea General de la ONU quiere sacudirse el estigma de ineficacia con el que se asocia al organismo y se declara obligado a mostrar resultados

La Asamblea General de la ONU inauguró el 14 de septiembre su 65 periodo de sesiones con el propósito de consolidar su papel de principal foro de debate de asuntos de trascendencia global como el desarrollo y la cooperación internacional.

Ésa es la meta que se marcó su nuevo presidente, el suizo Joseph Deiss, que encabezó la ceremonia de apertura del nuevo curso junto con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

"Éste debe ser el lugar donde converjan los esfuerzos y las instituciones llamadas a establecer y asumir el gobierno global. No hay asunto que preocupe al mundo y al planeta que sea irrelevante en nuestros debates", afirmó el ex presidente de la Confederación Helvética y ex ministro de Asuntos Exteriores y Economía del país europeo.

Por ello, instó a sus 192 países miembros a contradecir la opinión extendida de que la Asamblea General es un foro ineficaz e impotente, que sirve exclusivamente de marco a discusiones interminables.

"Tenemos la obligación de mostrar resultados, los asuntos que discutiremos son demasiado graves como para que esa obligación no sea nuestra principal motivación", afirmó Deiss.

Para ello, el nuevo presidente de la Asamblea General pidió a los gobiernos a que vayan más allá de sus intereses nacionales y colaboren "en beneficio de todos".

El político suizo señaló que la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) dentro del plazo del 2015 debe ser el asunto prioritario de este período de sesiones, ya que "no tenemos el derecho a fracasar".

Recordó que el próximo lunes y martes, cerca de 140 jefes de Estado y de Gobierno se reunirán en la sede de las Naciones Unidas para garantizar el cumplimiento de las metas que la comunidad internacional se propuso en la cumbre del Milenio de 2000.

"Pese a la crisis económica, los Objetivos de Desarrollo del Milenio están al alcance. En particular, hay que salvar las brechas en la lucha contra el hambre, la mortalidad infantil y la salud materna", indicó Deiss.

Su segunda prioridad será incrementar el papel de la Asamblea General en la discusión de soluciones a desafíos y problemas que afronta el conjunto del planeta.

"Los retos que afrontamos hoy tienen una dimensión global y requieren de soluciones globales. Nuestras acciones deben contar con una amplia legitimidad y ser el resultado de un proceso integrador", afirmó Deiss, que entre otras cosas expresó la intención de iniciar con puntualidad los debates del órgano y hacer un "uso efectivo del tiempo".

Por último, resaltó la importancia de promover con eficacia el desarrollo sostenible que tenga en cuenta fenómenos como el cambio climático y la degradación de la biodiversidad del planeta.

"Creo que es crucial incrementar los niveles de concienciación respecto a la necesidad de estructuras económicas más respetuosas con el medioambiente y las futuras generaciones", agregó.

El nuevo titular de la Asamblea General inició su carrera política en 1981, pero no fue hasta 1999 cuando entró en el Gobierno de su país como titular de Exteriores, para luego asumir la cartera de Economía.

Además, en enero del 2004 fue elegido presidente de la Confederación Helvética, cargo que ocupó durante un año, tal como establece la Constitución del país.

La prioridad inmediata de este político suizo de 64 años será la conducción junto con el secretario general de la cumbre de los ODM de la próxima semana, así como el posterior debate en la Asamblea General del 23 al 30 de septiembre.

En la declaración final que se espera adoptar a la conclusión de la cumbre, la comunidad internacional reafirma el respaldo a los ocho objetivos que se puso en la cumbre del Milenio hace 10 años y reconoce que todavía hay más de 1.000 millones de personas que viven en una situación de pobreza extrema.

Las Naciones Unidas estiman que el mundo está en camino de cumplir la meta de reducir para el 2015 a la mitad los índices de pobreza extrema registrados en 1990, el principal de los ocho ODM, si se mantienen los actuales esfuerzos en esta materia.

Se teme que no se alcancen metas como la promoción de la igualdad de género, la reducción de la mortalidad materna y la aportación del 0,7% del ingreso nacional bruto a la ayuda al desarrollo.

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