El 'precio de la fe' en Alemania

  • No pagar el polémico impuesto eclesiástico supondrá dejar de pertenecer a la iglesia católica germana, que recaudó casi 5.000 millones en 2011 por este tributo.

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Pertenecer a la Iglesia en Alemania no es tan fácil como pueda parecer, antes hay que pasar por caja bajo pena de quedar excomulgado si no se desea contribuir fiscalmente a las arcas eclesiásticas. 

Y así lo determinó el Tribunal Federal Administrativo de Leipzig, que acaba de dar la razón a la Iglesia católica al determinar que quien se declare apóstata deja de ser miembro de la Iglesia

El polémico impuesto eclesiástico en Alemania se remonta a la  época de la República de Weimar en 1919 cuando se estableció una unión indisoluble entre la Iglesia como entidad pública y la Iglesia como comunidad religiosa. 

Desde ese momento, todo aquel que resida en el país y que declare su pertenencia a una comunidad religiosa como la católica o protestante deberá pagar un 9% de su salario mensual a la  Iglesia. 

Actualmente, dos de cada tres contribuyentes en Alemania pagan este impuesto eclesiástico. Sin embargo, la crisis y los bajos salarios en determinados sectores, junto con los escándalos sobre abusos a menores, empujan año tras año a cerca de 100.000 personas a darse de baja de la Iglesia católica, un colectivo que cuenta con cerca de 24 millones de feligreses en el país. 

La semana pasada un decreto de la conferencia episcopal alemana, aprobado por el Vaticano, estableció que quien no pague el impuesto religioso no podrá acceder a los sacramentos. De esta manera, si se sale de la parte fiscal, se sale de la parte espiritual

Sin embargo, la conferencia episcopal indicó que no se les excomulgará inmediatamente, sino que se les invitará a hablar con su párroco correspondiente para que reconsideren su decisión. 

"Quien salga de la Iglesia, sale de toda la Iglesia", declaró el  secretario de la conferencia episcopal, Pater Hans Langendörfer, en la radio de Colonia. "Es absurdo pensar que se puede salir de la Iglesia como organización y permanecer, sin embargo, como católico", agregó. 

Este decreto fue duramente criticado por el movimiento reformista  "Nosotros somos la Iglesia". "¡Paga y reza! es una señal errónea en un momento inadecuado", declaró Christian Weisner, miembro de la  organización. 

En su opinión se debe al miedo de la conferencia episcopal y del Vaticano de ver mermar sus arcas. "En 2011 más de 126.000 personas salieron de la Iglesia en Alemania", señala Weisner. 

Pero el miércoles el Tribunal Federal Administrativo de Leipzig se  colocó de parte de la Iglesia. Asimismo estableció que el Estado está obligado a recaudar los impuestos eclesiásticos de todos los ciudadanos declarados miembros de la Iglesia. 

La sentencia daba respuesta a la demanda del obispado de Friburgo contra el jurista experto en derecho canónico Hartmut Zapp, que en 2007 salió de la Iglesia "como corporación administrativa" para no pagar más impuestos, pero que quería permanecer siendo miembro de la comunidad religiosa. Zapp ya ha anunciado que acudirá al Vaticano si lo excomulgan. 

La Iglesia católica recaudó el año pasado un total de 4.918 millones de euros en Alemania gracias al impuesto eclesiástico.

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