Jorge salvador, director y productor de 'el hormiguero'

"Desde 'Crónicas Marcianas' sólo quiero programas en directo"

  • El 'alma' de 7 y Acción, junto a Pablo Motos, sostiene que el éxito de 'El hormiguero' radica en la naturalidad.

Su amistad con Javier Sardá le valió el salir en pantalla, muy a menudo, tras alguna alguna alusión del presentador. Pero en Crónicas Marcianas, Jorge Salvador 'sólo' era el encargado de montaje e imágenes. Aunque el exitoso magacín nocturno que puso de moda este formato fue su trampolín. Otra amistad, la que también le une a Pablo Motos, ha marcado otro hito en su vida: el de pasar de director (de El hormiguero) a productor. Con 7 y Acción, ambos se metieron de lleno, hace un par de años, en un campo que desconocían pero que les permite más libertad a la hora de hacer su trabajo. También les reporta "más trabajo y preocupaciones", como el propio Salvador reconoce.

-Montando su propia productora asumieron, usted y Motos, un riesgo muy grande. ¿Cómo ha ido en estos dos años? Imagino que también tendrá ventajas...

-Sí, por supuesto. Si no, no la habríamos montado. Siete y Acción nos ha permitido hacer lo que queríamos con el programa. Era, y es, un formato que nos encantaba y por el que apostamos a tope. Por eso asumimos el riesgo.

-¿Cómo se hace 'El hormiguero'? ¿Cuál es su labor como director y productor del programa?

-Pues El hormiguero es un espacio que arrastra un trabajo enorme. Todos los que se hacen en directo acarrean más labor, porque todo tiene que salir perfecto. Y, además, debe quedar natural, como si lo hubiéramos pensado y hecho sobre la marcha. Mi tarea es la de coordinar el trabajo de todos y tomar decisiones. ¡Parece fácil así dicho pero no lo es en absoluto! Gracias a Dios que el engranaje de esta 'máquina' está muy bien engrasado después de tanto tiempo y cada persona del equipo sabe perfectamente qué es lo que tiene que hacer. Todos estamos muy involucrados en este proyecto; fue así desde el principio y continúa siéndolo ahora.

-Que se haga en directo, ¿es una ventaja o un inconveniente al no poder prepararse más las acciones, por ejemplo?

-Es una ventaja porque el directo da un ritmo distinto a un programa. Puede que no todo salga perfecto, pero es preferible la espontaneidad, el público la prefiere a la perfección. Por mi parte, desde que estuve en Crónicas Marcianas sólo quiero programas que se hagan en directo. Sé que supone asumir un riesgo bárbaro, pero me compensa. Es una adrenalina sin la que me parece que ya no podría vivir (risas).

-¿Con qué presentador se queda: Javier Sardá o Pablo Motos?

-Uffff, no tienen nada que ver, cada uno tiene su estilo. Sardá es un comunicador nato, el tío más completo en un plató, un showman capaz de hacer una entrevista seria o petarda dándole a ambas su halo personal. Pablo es energía pura, un showman también y un trabajador incansable. No le da miedo el riesgo ni apostar por lo que realmente cree; en esto somos parecidos.

-¿Qué les diría  a los que afirman que 'Crónicas Marcianas' supuso el despegue de la telebasura?

-No considero que hayamos hecho telebasura, sino un espacio de humor. Crónicas se nos fue de la mano alguna vez, pero encajaba en su momento. Por ejemplo, los frikis estaban bien vistos allí, y hoy serían políticamente incorrectos.

-Al menos 'El hormiguero' conserva la decencia...

-Es otro concepto y otro horario. Tengo hijos pequeños (los padres deberían controlarlos, por cierto, en lugar de quejarse por la telebasura), y frenamos a los guionistas algunas veces porque queremos que los niños vean el programa con los mayores, que sea un espacio para verlo en familia. En estos días hay muy pocos programas (por no decir ninguno) dirigidos a toda la familia. Quizás Los Simpson reúna, en parte, cierta filosofía a la que nosotros aludimos constantemente. Quremos dar entretenimiento, pero también cultura y conocimiento.

-¿Nunca habrá otro 'Crónicas Marcianas' entonces?

-Nunca habrá otro Crónicas Marcianas porque Sardá se cansó.

-Y con 'Dutifrí', ¿qué pasó?, ¿por qué no cuajó en la audiencia?

-Porque hay programas que funcionan y otros que no. Si tuviera la fórmula del éxito, puede tener por seguro que la emplearía, y todo lo que tocara se convertiría en oro. Pero no la tengo. Los gustos del público cambian. Es evidente que Dutifrí no estuvo a la altura de lo que la gente se esperaba y no funcionó.

-Imagino que para Sardá fue una decepción enorme. Dicen que estaba un poco 'endiosado' y este fracaso y el de 'La tribu' les sirvió para tocar con los pies en la tierra.

-Para todo el equipo fue una decepción enorme. Para mí, que era el subdirector de Dutifrí, el primero. Pensamos que un programa de viajes divertido y novedoso gustaría, pero nos equivocamos. Al igual que pasó con La tribu. Está claro que el público ha cambiado.

-¿'El hormiguero' tiene también fecha de caducidad?

-Seguiremos ahí hasta que el público quiera. Ya somos unos privilegiados al haber cumplido más de 500 programas, que los hicimos el pasado mes de febrero.

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