Jesús Vázquez

"Me enamoré de este 'talent show' porque es redondo, perfecto"

  • El presentador de 'La Voz' cree que el formato en que se basa el nuevo programa musical de Telecinco supone un "salto cualitativo".

Está como un niño zapatos nuevos. Pletórico. Jesús Vázquez dice que en cuanto conoció el proyecto de Boomerang de adaptar el formato La Voz, quiso formar parte de él. "Me di cuenta de que era un sueño hecho realidad. Les dije 'contad conmigo". Con un 30% de cuota de pantalla y casi cinco millones de espectadores, parece que este talent show también ha conseguido calar en la audiencia. Al menos en su estreno de la semana pasada. Esta noche veremos cómo evoluciona.

-¿Qué aporta de nuevo La Voz al formato de 'talent show' musical que ya conocemos?

-Muchas cosas. Para empezar, es la primera vez que lo único que se valora de un artista es su voz. Además, el papel de los coaches es completamente novedoso, porque nunca habíamos visto a los artistas a lo largo de las distintas fases del programa en roles tan dispares: primero harán de jurado, luego de artistas, pasarán por los roles de maestros, compañeros de profesión... en fin, que hacen de todo.

-Pero, ¿no cree que el espectador está un poco saturado de programas herederos de aquel mítico Operación Triunfo?

-Es que esto no tiene nada que ver ya con OT. Lo de Operación Triunfo fue una experiencia increíble, para mí y para muchos otros, y un hito televisivo. Fue una escuela maravillosa en la que todos aprendimos mucho y yo, personalmente, hice amigos que aún conservo. Pero este programa representa un salto cualitativo, un formato muy bien pensado, un paso adelante.

-¿A usted le gustan los programas musicales o es simple casualidad que siempre le toque presentar este tipo de espacios?

-(Risas). No tiene nada que ver con mis gustos. En el caso concreto de La Voz, me enamoré de este proyecto, de este talent show porque es redondo, perfecto, lo tiene todo. Tiene muchísima música claro, pero también talento, emoción, verdad. Fíjese que los coaches no tienen pinganillo ni se les marca en absoluto lo que tienen que decir. Son ellos mismos y dicen lo que piensan, lo que les viene en gana. Las familias son totalmente espontáneas también. Más que un talent show musical diría que es un talent show con un toque de reality por el torbellino de emociones que llega a traspasar la cámara.

-Entonces, ¿siempre tuvo claro que usted era la persona idónea para conducirlo?

-Cuando me lo propusieron hace más de un año ya. Yo estaba haciendo entonces Pekín Express, en Cuatro, así que me pilló en África. Cuando me hablaron del formato (que es de origen holandés, aunque se ha exportado ya a casi 40 países, entre ellos Estados Unidos), entré en Youtube y me puse a ver vídeos de la versión norteamericana, con Christina Aguilera. Me quedé tan enganchado que estuve más de dos horas viendo vídeos y más vídeos. Me sorprendió la fuerza que tenía el programa... es un bombón para cualquier presentador. Así que les dije a los de la productora que yo quería estar, que no me lo iba a perder por nada.

-¿Cuánto tiempo se llevaron trabajando en su puesta en marcha, castings y demás?

-Pues de esto que le cuento hace más de un año y hasta enero pasado no empezamos a trabajar en firme. Había mucho que preparar porque técnicamente es un programa muy complicado, con muchos escenarios distintos, muchas cámaras, directos... y somos un equipo de gente enorme. Se hicieron pruebas a casi 13.000 personas y nos quedamos con 100. Ha sido un proceso muy largo y difícil, pero muy bonito también.

-A usted le toca compartir las reacciones de los familiares del artista mientras este está actuando. ¿Quién le ha emocionado más?

-Uff, ¡yo me emociono siempre! No podría quedarme con uno porque todos son especiales. Lo único que digo es que hay una variedad increíble: desde niños de 16 años a señoras mayores que siempre han querido ser cantantes. Para todos los gustos.

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