Le llamaban J.R.

  • La serie 'Dallas', un fenómeno televisivo en la España de los 80, cumple 30 años y hoy se reúnen en el Rancho Southfork los actores protagonista de aquel serial

Se llamaba John Ross Ewing junior, pero todo el mundo, todo el planeta, le llamaba J.R. Y cosas peores. El actor Larry Hagman, que siempre tuvo fama de ser muy buena persona, tenía que esquivar agresiones en la calle, cuando se le acercaba algún espectador que odiaba al malísimo de Dallas, serie que cumple 30 años de su estreno en la CBS norteamericana. Hagman y el resto de su parentela en la ficción, Los Ewing, se reunirán hoy en la finca donde se ambientaba el dramón, en el Rancho Southfork. J.R., el crápula tejano, era la salsa de ese primer serial de lujo que se asomó a la pantalla, el que abrió la estela de Dinastía o Falcon Crest: la respuesta de lujo a los culebrones suramericanos. Las intrigas entre vacas y pozos de petróleo se emitió en más de 100 países y fue doblada a cerca de 70 idiomas, incluido el gallego, el catalán y el vasco. Dallas fue el primer gran éxito de las cadenas autonómicas en los 80 y fue el primer filón que perdió TVE, acostumbrada hasta entonces a su cómodo y arrogante monopolio.

Los directivos de Prado del Rey no tuvieron olfato con los Ewing, ya que en principio Dallas se programó los martes por la noche, en 1979, en la olvidada Segunda Cadena, cuando todavía llevaba la vitola de UHF que apenas se sintonizaba (no se captaba aún en media España). La primera temporada pasó sin llamar la atención, hasta que en el verano del 80, Dallas y la fanfarria de su cabecera, apareció en el horario estelar la Primera. La repercusión fue fulgurante y se calcula que cerca de veinte millones de espectadores seguían cada capítulo de J.R., su viperina mujer, Sue Ellen (Linda Gray), recuperada de su alcoholismo; su hermano, el bueno de Bobby (Patrick Duffy); y la esposa de este, Pamela (Victoria Principal), hermana del enemigo de J.R., Barnes. La matriarca (Barbara Bel Geddes), asistía compungida a los navajeos, mientras cuidaba de que no se terminara de descarriar su nieta Lucy (Charlene Tilton). El patriarca John Ross senior, árbitro del cotarro, apenas apareció durante los primeros capítulos al fallecer el actor Jim Davis.

Dallas (356 capítulos que finalizan con un incógnito disparo a J.R.), ha aguantado muy mal el tiempo, y por aquí es más recordada por la canción de Pepe Da Rosa y por las parodias cinematográficas que el propio humorista sevillano encabezó en aquel cine del destape tardío. El serial norteamericano, decayendo imparable, se extendió hasta 1991 y sus actores protagonistas, encasillados, no volvieron a saborear el éxito que manó de los pozos petrolíferos.

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