Antonio José Blanco, a hombros en Sanlúcar

  • El espada sanluqueño celebra sus diez años de alternativa II Capotazo contra el cáncer con un muy deslucido encierro de Manuel Ángel Millares

toros en sanlúcar Ganadería: seis toros de Manuel Ángel Millares, correctos de presencia pero bajos de casta y deslucidos por apagados en el último tercio. El mejor el quinto, aplaudido en el arrastre mientras que el cuarto, manso y rajado, fue el peor ÚNICO ESPADA: Antonio José Blanco de grana y oro con cabos azabache, pinchazo y estocada (OVACIÓN Y SALUDOS), pinchazo y estocada (OREJA), pinchazo y estocada caída (OVACIÓN), estocada delantera (OVACIÓN) pinchazo y estocada (DOS OREJAS) y pinchazo y estocada (OREJA). Salió a hombros SOBRESALIENTES DE ESPADA: Antonio Caro Gil de rosa y oro Chamaco de Granada de rosa y oro INCIDENCIAS: Un cuarto de plaza. festejo benéfico. Tres cantaores interpretaron fandangos durante la lidia. Saludaron tras parear en el sexto Fernando Pereira y El Vidi

Diez años como matador de toros, diez años de carrera, de entrenamiento, de ilusiones, de impaciencias y desengaños, además de ver al toreo como un tren para el que no dan billete. Y aún así diez años para celebrar.

Pero no para celebrar como hacemos el resto de los mortales, con una cenita o una tarta. Antonio José Blanco lo celebró encerrándose con seis toros en Sanlúcar, seis dudas, seis dilemas o sombras negras con las que jugarse la vida y además el crédito profesional. Blanco se la jugaba ayer hasta en la taquilla, porque el tirón de público era importante en un festejo benéfico un caluroso sábado de julio, fuera de las buenas de Sanlúcar.

Y allí estaba la yema de la afición de Sanlúcar, sin duda para apoyar al torero, al que le dedicaron cantes y palmas por bulerías de ánimo a medida que los toros de Manuel Ángel Millares, desrazados y que venían muy a menos en el último tercio, iban dando al traste con las ilusiones de una tarde redonda o épica.

Porque el torero dio todo lo que tenía y el que da todo lo que tiene no engaña a nadie. Un toreo conmovedoramente recio, varonil que requiere un toro pujante, con garra y nobleza y que se puso de manifiesto en los momentos de lidia, de pelea descarnada en los primeros tercios.

Con los mimbres de que dispuso Blanco y con toros como los de ayer a los que se les acaba la cuerda, los primeros tercios y la variedad de quites fueron puntos muy a favor del torero. Hasta los mejores pasajes, de reciedumbre y combate llegaron con la derecha en los primeros tiempos de las faenas de muleta.

Los tres primeros toros fueron poco más que inservibles. Blanco les exprimió lo poco que guardaban dentro. El primero ya cantó la condición de la corrida, muy quedado y apagándose como una vela, la raza cortita, muy cortita, y los intentos del matador sanluqueños fueron en vano.

Más rédito le sacó Blanco a su empeño con el parado segundo, otro que tal andaba. Blanco atacaba y atacaba con un tesón merecedor de premio, pero con poco fruto. La oreja fue una balsa de ánimo para lo que quedaba de tarde.

El público animó al diestro para el tercero, ante el que Blanco, de nuevo, mostró disposición, entrega y la variedad que había preparado para la encerrona: lo paró de una larga en el tercio y lo quitó por caleserinas. Aún dio el toro para un emotivo arranque de faena peleando el redondo el torero y un pasaje de naturales sueltos pero de muy buen corte, pero el toro desertó del combate.

Tras la defección del tercero, un manso declarado como cuarto del envío. Suelto, distraído y carente de emoción y sin embargo Blanco le planchó la muleta por estatuarios, apenas lo único que pudo bordar con el rajado animal.

El quinto aguantó toda la pelea y el torero le cortó las dos orejas. Hubo emoción en la lidia a la verónica y faena por ambos pitones en la que el torero pudo por fin mostrar su corte y modo de plantear la lidia en una faena armada de principio a fin, con planteamiento, nudo y desenlace y el poder de bajar la mano por los dos pitones. Las dos orejas fueron justo premio y llave de la puerta grande en una labor en la que el brillo lo puso la eficacia.

Aún caería otra, la del sexto, otro apagándose pero con el que Blanco enardeció al público lidiando muy cerca de rodillas. En resumen, Blanco solventó la papeleta aunque, cosa rara en un estoqueador seguro, no mató a la primera. Feliz aniversario.

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