Toros

"Busco el triunfo a toda costa, pero siempre siendo fiel a mi toreo"

  • El diestro de Gerena, triunfador de la Feria de Valdemorillo, afirma que "aunque la plaza es de tercera, el toro es de primera y las exigencias son máximas"

Por segundo año consecutivo se ha alzado como triunfador de la Feria de Valdemorillo, lo que le ha servido para dar un toque de atención y situarse en los primeros puestos de salida en una temporada en la que pretende encaramarse en los puestos de cabeza. Daniel Luque, a sus 19 años, entra en su tercera temporada como matador de toros con pie firme.

-¿Cómo consiguió el triunfo de Valdemorillo?

-La primera faena fue con un toro un poco incierto, que nunca regaló una embestida. No era fácil, pero tenía algo de nobleza, que aproveché en ocho o diez muletazos por el lado izquierdo. Maté bien y la gente reconoció lo que hice. Corté una oreja. El otro toro fue más noble, con calidad, aunque a menos. La faena tuvo cuerpo y me dejó torearlo bien con el capote. Con la muleta no humilló, así es que me di un arrimón y lo maté muy bien. Me dieron las dos orejas.

-¿Notó un peso especial al ser la primera corrida del año?

-Sí. Sobre todo cuesta trabajo porque a Valdemorillo acude la prensa de Madrid y está prácticamente todo el toreo. Además, aunque es una plaza de tercera, el toro es de primera y las exigencias son máximas, aunque son muy buenos aficionados. Estoy muy agradecido porque las dos tardes que he toreado en Valdemorillo me han servido una barbaridad. El año anterior también corté dos orejas a un toro y di un toque de atención bueno que me sirvió para el resto de la temporada. Este año, el triunfo, sin tener un buen lote, ha sido más redondo.

-¿Cuál es su lectura en frío?

-Creo, como han dicho los aficionados, que lo bueno no es cómo he estado, sino lo que se adivina. Terminé de matar dos toros y me sentí como si hubiera matado dos becerros. Además los maté bien. Lo más importante es que no me ha pesado y he disfrutado.

-Para llegar a ello, ¿ha tenido una preparación especial este invierno?

-Me he empleado más que nunca por todo lo que me espera. Quiero que todo salga bien en Sevilla, Madrid y Valencia.

-¿De qué manera incidirá más este triunfo, ¿económicamente?, ¿moralmente?...

-Sobre todo moralmente y profesionalmente y para todos los aficionados que confían en mí. Me servirá mucho en todos los aspectos.

-En Valencia alternará el Día de San José con Aparicio y Talavante, con toros de La Palmosilla, ¿qué supone y cómo valora el cartel?

-Es una tarde fundamental. Puede ser mi lanzamiento fuerte este año. Es un día que espero que llegue cuanto antes y en el que estoy muy esperanzado. No se me puede escapar el triunfo. Tanto Aparicio como Talavante son dos toreros que pueden cuajar faenas importantes y la ganadería de La Palmosilla la conozco bien. Toreé varias novilladas y como corrida de toros toreé la primera en Arles, el pasado septiembre. La corrida sirvió y creo que los ganaderos, que son amigos míos, triunfarán en Valencia.

-En cuanto a Sevilla y Madrid, ¿qué puede adelantar?

-De Sevilla todavía no sé nada. A Madrid es probable que vaya dos tardes, aunque ojalá fueran tres o todas las que hagan falta.

-¿Qué aspiraciones tiene para 2009?

-Todas las del mundo. Espero que me acompañen los toros y resuelva en los días claves.

-¿Afronta esas tardes de manera especial?, ¿con más nervios?

-No. A mí me gusta torear con la máxima presión. Me lo tomo muy en serio y voy más mentalizado. Me gustan los retos y las plazas grandes.

-La necesidad de cortar orejas, ¿ha tapado en estos comienzos al torero que lleva dentro?

-No. Es cierto que hay que arrear. Busco el triunfo a toda costa, pero siempre siendo fiel a mi estilo y haciendo lo que siento.

-Con la pléyade de grandes toreros que hay en estos momentos, ¿cuesta más meterse en la cabeza del escalafón?

-Claro. La baraja que hay es fenomenal. Pero cuando un torero tiene condiciones se abre camino y de lo contrario termina parado. Si triunfas, te acaban abriendo todas las puertas.

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