Curro Díaz y su estética

  • El linarense cosecha la única ovación por una faena bella, aunque sin redondear · Conde no se compromete ante el mejor lote · Mora, voluntarioso en su retorno

GANADERÍA: Corrida de El Vellosino, cinqueña, voluminosa, de cornamentas respetables y juego variado. Primero, deslucido; segundo, manso y noblón; tercero, manejable; cuarto, corto por ambos pitones; quinto, con clase; y sexto, de escaso recorrido. TOREROS: Juan Mora, de azul y oro, con brazalete negro. Cinco pinchazos y cuatro descabellos (silencio tras aviso). En el cuarto, casi entera y dos descabellos (silencio). Javier Conde, de negro y plata, con remates en blanco. Pinchazo, pinchazo hondo y un descabello (pitos). En el quinto, estocada (pitos). Curro Díaz, de azul y oro. Pinchazo arriba y estocada entera en la yema (saludos). En el sexto, pinchazo hondo, estocada y estocada (silencio). Incidencias: Plaza de toros de Las Ventas. Martes, 1 de junio. Casi lleno. Montoliú destacó en un gran par al tercer toro.

La corrida de El Vellosino, cinqueña, con una romana desmesurada, descarada, no era precisamente una bicoca para una terna enmarcada en eso que denominamos toreros de arte. Así es que las cosas parecían comenzar ya con un planteamiento un tanto extraño, dentro de este ciclo del Aniversario que camina por el mismo sendero sorprendente, en cuanto a programación, del fenecido San Isidro. Todo ese sinsentido se refleja tanto en lo que sucede en el ruedo, como con en las manifestaciones del cambiante público que abarrota Las Ventas, ayer prácticamente llena.

Curro Díaz ha sido uno de los únicos cinco espadas que cortaron una oreja en el paupérrimo ciclo isidril. Ayer, sin trofeos, dejó una grata impresión e impregnó sus faenas de estética.

El tercero, Pesado, fue precisamente el de menos peso (553 kilos). Este castaño, listón, primer oponente del diestro linarense, resultó manejable. Curro Díaz lo entendió. En la faena, en las afueras, destacaron dos series con la diestra de máximo nivel. Muletazos hondos y templados, rematados con profundos pases de pecho. En la primera tanda con la izquierda, el toro le pisó la muleta al linarense. Faltó toreo con la mano con la que los toreros ganan los biyetes. Díaz añadió toques muy estéticos, como un trincherazo o un pase del desprecio. Tampoco acertó a la primera con la espada.

El sexto toro, bien hecho, de cornamenta acodada, no aparentaba, debido a su gran caja, los 605 kilos que la tablilla anunciaba. Rompedor mintió hasta en su nombre. No rompió. Fue a menos y apuntó su querencia en tablas desde el segundo tercio. En la muleta embistió con escaso recorrido. Lo mejor nació en una bella serie al natural. De nuevo, el linarense tampoco acertó con la espada.

Juan Mora, un torero con casi tres décadas de matador de toros, gran estilista y que contó con cartel en Las Ventas, retornaba a la plaza madrileña tras varias temporadas de ausencia. Lucía en su terno azul un brazalete negro en memoria de su padre, el inolvidable Mirabeleño, quien hasta sus últimos días ha sido contertulio, junto a toreros veteranos y otros taurinos, en El Cairo, en Sevilla.

Mora, al que retiró una cornada de caballo sufrida en Jaén, se mostró voluntarioso con las telas y bastante desconfiado en la suerte suprema ante el peor lote. Con el voluminoso colorao, que abrió plaza -615 kilos, que no los representaba-, con dos leños respetables, y deslucido en su juego, intentó justificarse sin éxito. Ante el cuarto, largo, bien armado y que se quedaba corto por ambos pitones, trasteo voluntarioso.

Javier Conde no se comprometió con el mejor lote de la corrida. Al voluminoso segundo, un colorao con dos buenas velas, manso, pero noblote, lo macheteó entre la bronca del público. El quinto fue un animal serio, largo, estrecho de sienes, cornivuelto. Derribó a Pepillo, hijo. Le zurraron fuerte en varas. El toro acometió con clase en la muleta. Conde anduvo desconfiado. Tras un estocada recibió pitos del respetable, que ovacionó al toro.

La segunda corrida del Aniversario tuvo algunas cosas reseñables positivas. Transición para hoy, en el que se espera con expectación a Morante. El de La Puebla, que no ha contado con buenos toros, cuenta para muchos como el salvador de luces en esta penumbra taurina en la que dormita Las Ventas.

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