David Mora se salva en un naufragio de Palha

  • El diestro madrileño, firme y apuntando buenas maneras, escucha la única ovación · Bolívar y Cortés no convencen

GANADERÍA: Se estoquearon cuatro toros de Palha, desiguales de presencia y bajos de casta. Un sobrero de Carmen Segovia, como segundo bis, alto, descarado, tardo y parado. Y otro sobrero, como sexto bis, de Aurelio Hernando, manso y sin entrega. TOREROS: Luis Bolívar, de rosa y oro. Entera (silencio tras aviso). En el cuarto, casi entera (silencio). Salvador Cortés, de nazareno y oro. Casi entera y un descabello (silencio tras aviso). En el quinto, dos pinchazos y media (silencio tras aviso). David Mora, de azul y oro. Metisaca en los bajos y estocada (silencio). En el sexto, pinchazo y estocada (saludos). INCIDENCIAS: Plaza de toros de la Monumental de Las Ventas. Miércoles 1 de junio de 2011. Casi lleno. La infanta Elena, que presidió honorariamente el festejo, recibió brindis de los tres diestros. Juan José Domínguez y Pedro Mariscal destacaron en banderillas, saludando en el segundo.

Un viento terrible fue el invitado imperfecto e insoportable en la penúltima de San Isidro. Si a ello añadimos un encierro de Palha descastado, con el apéndice de dos sobreros también sin clase, el resultado fue nefasto: aburrimiento. Tedio desplegado a raudales en uno de los espectáculos más largos -camino de las tres horas- de la feria madrileña. David Mora fue el único espada que dejó buena impresión; entre tanto Luis Bolívar y Salvador Cortés no convencieron al respetable.

David Mora apuntó firmeza y buenas maneras, aunque con la espada le faltó seguridad. Ante el feo y cariavacado tercero aguantó frenazos y miradas, con una seria colada por el izquierdo. El sexto, tras doblar las manos, fue sustituido por un sobrero de Aurelio Hernando, un cinqueño de casi 600 kilos, jabonero claro, que se volvió de salida a toriles en un par de ocasiones, derribó al picador con oleada de manso y no se entregó en la muleta. El madrileño, muy dispuesto, sacó algunos muletazos meritorios, especialmente con la zurda, en la única faena que fue ovacionada.

Luis Bolívar no estuvo acertado. Se perdió en un trasteo larguísimo con el agalgado y zancudo que abrió plaza, un toro con escaso recorrido. El colombiano, en su labor, logró un par de tandas -una por cada pitón- interesantes. Ante el cuarto, mejor hecho, bajo, pero desclasado, Bolívar se entregó en un trasteo porfión, que no tuvo eco en los tendidos.

Salvador Cortés se las vio en primer lugar con un sobrero de Carmen Segovia, que sustituyó a un inválido de Palha. El del hierro de Segovia, alto y descarado, resultó manso y embestía sin franqueza. El sevillano realizó una labor larga, con muchas pausas y sin frutos. El quinto, largo y corniabierto, resultó manejable, aunque se quedaba corto. Cortés, con una labor deslavazada, enfadó al público.

Sin duda, ayer se vivió uno de los espectáculos más paupérrimos del serial isidril, en el que David Mora, único torero que estuvo a la altura, se salvó en el naufragio ganadero de Palha.

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