Enrique Ponce tira de raza y Luque aprovecha el mejor toro

GANADERÍA: Toros de Samuel Flores -primero, segundo y cuarto con el hierro de María Agustina López Flores, de la misa casa ganadera-, bien presentados, aunque descastados, parados y sin clase, en general de muy poco juego. Los mejores, el cuarto, y sobre todo el quinto, un buen toro. TOREROS: Enrique Ponce, palmas tras aviso y oreja. Daniel Luque, ovación y oreja. Rubén Pinar, silencio y palmas. Incidencias: Plaza de Albacete. Casi lleno.

Enrazada actuación de Enrique Ponce, que le valió para arrancar una meritoria oreja, idéntico premio que Daniel Luque, que aprovechó el único toro potable de la corrida de Samuel Flores, en Albacete. Al finalizar el paseíllo un nutrido grupo de toreros y profesionales de la tierra, encabezados por el matador de toros Manolo Amador, han hecho acto de presencia en el ruedo para proceder a la lectura de un Manifiesto a favor de la Fiesta, y en contra de la prohibición en Cataluña.

Enrique Ponce lo intentó de todas las formas posible con su incómodo primero, toro descompuesto en la embestida, con la cara natural y derrotando al final del muletazo. El valenciano llevó a cabo una faena de largometraje, sonando un aviso antes de montar la espada, y de poco contenido. El cuarto tuvo algo más fuelle, aunque también acabaría apagándose; no obstante, un enrazado Ponce lo vio desde un primer momento para torearlo con prestancia y arrebato, sobre todo a derechas, en una faena también de notable técnica, lo que hizo también que el toro pareciera mejor de lo que realmente fue. Faena emocionante, aunque a menos, con el toro cada vez más desfondado. Mató a la primera, aunque la espada no cayó bien del todo, sin embargo, más que suficiente para que paseara una meritoria oreja.

Luque también se estrelló con el segundo, un mulo sin casta alguna, muy corto y brusco de embestida, con el que el torero puso mucho empeño en tratar de llevarlo por el pitón derecho, pero sin llegar a estructurar faena. Con el quinto pudo resarcirse Luque. El único buen toro de la corrida, el único que duró lo suficiente para que el joven sevillano lo toreara sobre ambas manos con mando, limpieza y, sobre todo, ligazón. El animal repetía en los engaños aunque sin terminar de descolgar lo suficiente, y Luque estuvo bien con él aunque un punto rapidito. Pinchó antes de dejar la espada, pero aún así cortó la oreja.

El primero de Rubén Pinar, noblote pero parado y soso en extremo, fue toro además sin empuje y, pese a la voluntad que puso el hombre, aquello transcurrió entre el más absoluto aburrimiento. Y con el sexto, nada de nada. Toro manso en extremo y protestón, con el que Pinar no pudo hacer gran cosa.

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