Espectáculo sin apenas contenido

sexta de abono de la feria del toro de pamplona Ganadería: Corrida de Pedraza de Yeltes, que debutaba en Pamplona, de desiguales hechuras, con exceso de peso -dos toros sobrepasaban los 600 kilos-. De comportamiento variado, con varios toros manejables, la corrida adoleció de falta de casta. TOREROS: Curro Díaz, de rosa y oro. Media caída (silencio). Dos pinchazos y estocada (silencio). Iván Fandiño, de rosa y oro. Pinchazo y casi entera (silencio). Seis pinchazos y descabello (silencio tras aviso). Juan del Álamo, de verde y oro. Estocada (silencio). Media y catorce descabellos (pitos tras dos avisos). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pamplona. No hay billetes. El público, puesto en pie, guardó un minuto de silencio por Víctor Barrio, corneado mortalmente el día anterior en Teruel, sonando de fondo la emotiva pieza Silencio, interpretada por la peña Los del Bronce. Los tres diestros, que hicieron el paseíllo desmonterados como sus cuadrillas, lucían crespones en las mangas de sus chaquetillas y brindaron a Barrio sus primeras faenas.

La sexta corrida de estos Sanfermines 2016 estuvo marcada por la tragedia de la cornada mortal a Víctor Barrio el día anterior en Teruel. Fue estremecedor el minuto de silencio por el diestro fallecido, con el público en pie y sonando Silencio, pieza interpretada por la peña Los del Bronce.

Curro Díaz, Iván Fandiño y Juan del Álamo hicieron un esfuerzo sobrehumano para cumplir ayer con su cita en el coso pamplonés ante una corrida de Pedraza de Yeltes, que debutó y dio un juego variado, pero con una dosis mínima de casta.

No sé que pasaría por la cabeza de Curro Díaz, pero parecía por momentos descentrado ¡Lógico y humano! El día anterior, vestido de luces, vivió la muerte de Barrio en primera persona. El linarense fue desarmado tanto en los lances de recibo como en el primer muletazo y nos dio un susto, que afortunadamente sólo quedó en eso, al perder la cara al toro. No hubo nada relevante en el trasteo.

Ante el distraído cuarto, consiguió una tanda diestra con pinturería tras perder la muleta en la anterior. Con la izquierda tampoco hubo lucimiento y mató mal.

Iván Fandiño, quien conoce las mieles en esta plaza, no logró nada positivo. Con el gigante segundo ¡625 kilos! no estuvo centrado en una labor que cerró con manoletinas.

Con el quinto, un pavo de ¡605 kilos!, Fandiño consiguió dos tandas por el buen pitón derecho y dio un mitin con la espada. Y como en el toro nadie o casi nadie se libra el tercero de la cuadrilla, el toro le lanzó un hachazo al tercero de la cuadrilla, Manuel Martínez, al que lanzó unos metros sin, afortunadamente, herirle.

Juan del Álamo, el más joven y ambicioso, fue quien más se entregó. Voluntarioso, consiguió una buena serie diestra en una labor que cerró de rodillas, pero que no llegó a calar.

Con el sexto, que se frenaba, Del Álamo no tuvo opciones. Porfió por ambos pitones, pero el toro era un pozo sin agua. Con el verduguillo dio un mitin tras media estocada.

En definitiva, espectáculo sin apenas contenido en Pamplona, marcado por la trágica muerte de Víctor Barrio el día anterior en la plaza de Teruel.

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