Gran tarde de Aguilar frente a un interesante lote de Saltillos en Ceret

El diestro Alberto Aguilar ofreció una gran tarde en el cierre de la feria de Ceret, aunque no salió triunfador por culpa de la cicatería del palco presidencial en su primero, y por su mala espada en el quinto.

Seis toros de Saltillo, bien presentados y de variado comportamiento, aunque, en conjunto, tuvieron interés. Destacaron primero, segundo, quinto y sexto.

Fernando Robleño, ovación y silencio.

Alberto Aguilar, dos vueltas al ruedo tras fuerte petición de oreja, y bronca al palco por denegarla, y ovación tras dos avisos.

José Carlos Venegas, ovación y silencio.

La plaza se llenó en el tercer y último festejo de feria que tuvo como gran protagonista al madrileño Alberto Aguilar, en una exhibición de valor, firmeza, arrojo y disposición con dos toros de Saltillo exigentes y encastados. El único que no se enteró fue el presidente, que le ninguneó una oreja de ley en su primero, segundo de la corrida.

Aguilar hizo un esfuerzo tremendo para imponerse a las circunstancias, muy de verdad, muy asentado en todo momento, caló hondo en los tendidos, que se volcaron con el quehacer del madrileño, de tanta sinceridad como verdad. Cayó la espada arriba y la plaza le pidió mayoritariamente una oreja que el presidente decidió no conceder.

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