Juan Bautista, único trofeo con un buen toro de José Escolar

quinta de abono de la feria del toro de pamplona Ganadería: Corrida de José Escolar, en conjunto seria y de desigual e interesante juego, destacando positivamente y en distinto grado los lidiados como tercero, cuarto y quinto, aunque no fueron toros boyantes. TOREROS: Francisco Marco, de rosa y oro. Dos pinchazos y estocada caída (silencio). Dos pinchazos y estocada (silencio). Juan Bautista, de caña y oro con remates negros. Media estocada en lo alto (saludos tras ovación). Estocada (oreja). Alberto Aguilar, de azul y oro. Estocada trasera (saludos tras ovación). Pinchazo y estocada (saludos tras ovación). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Pamplona. No hay billetes.

En el ruidoso coso de Pamplona, la corrida de José Escolar, encaste Albaserrada, seria en su conjunto y sin ser explosiva en los primeros tercios, ofreció un juego interesante, destacando positivamente y en distinto grado los lidiados como tercero, cuarto y quinto, aunque no fueron toros boyantes. De la terna, compuesta por el local Francisco Marco, el francés Juan Bautista y el madrileño Alberto Aguilar, salió triunfador Juan Bautista, único que consiguió un trofeo.

El diestro galo cortó una oreja del buen quinto toro gracias a su oficio y, fundamentalmente, a una gran estocada de efecto rápido que fue decisiva para la concesión del premio. Realizó una faena desigual en la que lo más destacable fueron dos series con ligazón con la diestra. Ateniéndonos al conjunto de la obra, el premio fue generoso.

Juan Bautista se enfrentó en primer lugar a un ejemplar de generosas perchas que embestía con nobleza, pero al que le faltó celo. Bautista, que se lució a la verónica, se esforzó en un trasteo de escaso interés y que remató de media estocada en todo lo alto.

Francisco Marco, voluntarioso, no llegó a sacar todo el provecho de su lote. Ante el alto y musculado primer toro, que embestía con la cara alta y sin recorrido, cumplió en una faena pulcra, pero sin emoción.

El cuarto fue el toro que armó la marimorena en el encierro, Cuentacuentos, ese animal que en solitario sembró el terror por las calles de Pamplona. Con este ejemplar, largo y muy serio en sus embestidas, no llegó a confiarse del todo Francisco Marco, quien además falló con los aceros como ante su anterior oponente.

Alberto Aguilar, sin redondear, mantuvo un buen nivel y tuvo pasajes interesantes ante un lote desigual. El tercero, bien hecho y encastado puso a prueba el corazón del madrileño, quien respondió con temple y serenidad. El torero, que dibujó buenas verónicas y ceñidas chicuelinas, cuajó una serie con ligazón por cada pitón ante un toro de buena condición. Mató de estocada trasera tras un pinchazo también trasero y se le esfumó la posibilidad de premio.

Ante el corniveleto y complicado sexto, al que recibió con una arriesgada larga cambiada de rodillas, Aguilar se la jugó también en la faena de muleta, sufriendo un susto cuando toreaba por el pitón izquierdo, al dejar abierta la ventana y orientarse el animal. Labor concienzuda y con poso, con algunos pasajes de buen gusto, pero que tampoco rubricó al primer envite.

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