Juli y Talavante, a hombros, con las cámaras de TVE de testigo

  • El festejo de Valladolid pasa a la historia por el retorno de una retransmisión taurina, tras seis años de ausencia, en el canal estatal · Manzanares, un trofeo en su reaparición

GANADERÍA: Cinco toros de Victoriano del Río, en conjunto aceptablemente presentados y con el denominador común de la nobleza y flojedad; y un sobrero de Garcigrande, con cierto picante, especialmente por el izquierdo. TOREROS: Julián López 'El Juli', de grana y oro. Estocada y descabello (oreja). En el cuarto, estoconazo (dos orejas). José María Manzanares, de azul marino y oro. Entera desprendida (saludos tras ovación). En el quinto, pinchazo en la suerte de recibir y estocada desprendida (oreja tras aviso). Alejandro Talavante, de crema y oro. Entera caída (oreja). En el sexto, estocada casi entera y descabello (oreja tras aviso). Incidencias: Plaza de Valladolid. Miércoles 5 de septiembre. Tres cuartos de entrada. TVE. El Juli y Talavante, a hombros.

La corrida de ayer de la Feria de Valladolid pasará a la historia por el retorno de una retransmisión, tras seis años de ausencia, en TVE; en concreto el apagón sucedió en Zaragoza, el 14 de octubre de 2006. Una buena noticia. Nadie entiende cómo el segundo espectáculo de masas en España -únicamente superado por el fútbol- estaba desterrado de la parrilla del ente público, que debería atender los gustos de todos los españoles. Pero por imposición de algunas lumbreras, se ha robado docenas y docenas de festejos televisados a millones de espectadores.

Para esta reaparición, los tres diestros -El Juli, Manzanares y Talavante- no cobraron derechos de imagen. Hubiera sido interesante que se hubieran medido a una corrida con más seriedad y en una plaza de máxima categoría. El público, que casi llenó el coso, aplaudió y vivió todo lo acontecido con agrado. En los tendidos, pancartas con "Sí a los toros en TVE y a la juventud en la Fiesta" y "Gracias TVE. Sí a la Fiesta".

La terna lidió un encierro de Victoriano del Río, en conjunto aceptablemente presentado para una plaza de segunda y con el denominador de la nobleza y falta de poder; más un sobrero de Garcigrande, que aportó algo de picante.

El Juli, tirando de oficio, sacó provecho de su flojo lote. Con el que abrió plaza, bien construido, noble y justo de fuerzas, desplegó variedad capotera en un quite en el que alternó chicuelinas, cordobinas y una revolera. Con la muleta logró lo mejor con la diestra en dos tandas en los que los muletazos resultaron largos. Con la izquierda, hilván en una serie al natural. Y cierre pisando los terrenos del astado, con un circular invertido, cambio de mano y pase de pecho. Unas manoletinas ajustadísimas hicieron vibrar más al público. Tras una estocada y un descabello cobró el primer trofeo de la tarde. Con el cuarto, noble y que se derrumbó en varias ocasiones, volvió a destacar con la diestra. El cierre, con aires mondoñistas y metido entre los pitones, caló en el público. Le premiaron con dos orejas -premio excesivo-.

Manzanares reapareció tras dos meses de baja debido a una fractura del ligamento del dedo pulgar de la mano derecha. Con el segundo, de buenas hechuras, jugó bien los brazos a la verónica. En los tercios, dibujó derechazos muy expresivos. El trasteo se quedó a medio camino cuando el torero bajó la mano y el toro perdió las suyas. Para destacar, un par de naturales suaves. Con el quinto, un ejemplar bajo, mansote y encastado, Manzanares labró una faena meritoria, larga y desigual, que transcurrió desde el brillo de la naturalidad a momentos en los que se vio desbordado. A gran altura, una serie corta -así lo marcaba el toro-, pero muy intensa y otra con la diestra con muletazos lentos envueltos en la ligazón. El as de espadas entró en la suerte suprema recibiendo y pinchazo. Estocada desprendida y... todo quedó en un generoso trofeo.

Talavante aportó una gran dosis de inspiración. Al altote, noble y flojo tercero lo cuidó en varas, y se marcó unas espléndidas saltilleras. El extremeño, en los medios, comenzó la faena en la larga distancia, con muletazos a pies juntos, intercalando muletazos por la espalda. Lo mejor lo alcanzó en dos tandas diestras. Cerró con manoletinas y mató de estocada caída para cobrar su primer trofeo. Talavante elevó el listón de la tarde ante un sobrero de Garcigrande, que sustituyó a un inválido titular. Toro cornidelantero y con picante, que se metía con peligro por el pitón izquierdo. El pacense comenzó con una interesante tanda con la derecha, intercalando una arrucina. En la primera por el izquierdo, el toro le lanzó por los aires, sin mayores consecuencias. Por el pitón bueno, afloraron dos series de derechazos con ligazón. El epílogo, por bernadinas, fue explosivo, debido a lo que esperó el torero para vaciar el viaje del burel. Precisó de un descabello tras una estocada y el premio quedó en una oreja.

El festejo se saldó con la salida a hombros de El Juli y Talavante y una fuerte ovación para Manzanares, que en su reaparición cortó una oreja. Pero lo más importante es ese reencuentro de la Fiesta en una televisión estatal que había hurtado el derecho a millones de españoles para poder disfrutar de los Toros en la pequeña pantalla.

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