El Juli, en su impecable temporada, también conquista Salamanca

  • El madrileño corta las dos orejas más auténticas de la feria mientras que López Chaves le debe su trofeo al paisanaje

Ganadería. Cinco toros de Garcigrande, en escalera, sin fuerzas y bajos de raza, aunque dejándose segundo, cuarto y quinto. El tercero, sobrero de Torrealta, un buen toro que berreó. TOREROS: Francisco Rivera, tres pinchazos, corta y descabello (silencio tras aviso); y dos pinchazos, casi media y descabello (leves pitos). Domingo López Chaves, pinchazo, estocada que hace guardia y cuatro descabellos (ovación); y bajonazo (oreja). El Juli, gran estocada (dos orejas); y tres pinchazos (ovación). Incidencias. Algo más de media.

El Juli otra vez. Está dando la cara en todas las ferias, en todo tipo de situaciones. Con el bueno y con el malo, feliz protagonista por su regularidad en el triunfo, ayer fue claro y rotundo.

El sobrero de Torrealta, en tipo de embestir, no falló. El Juli lo cuajó con el capote . La suerte del animal fue caer en manos de El Juli, que conseguiría que aflorara su buen fondo. Maestría del diestro, amén del valor y la misma delicadeza que tuvo en la interpretación. Al torrealta no le quedó más que ir y volver, en embestidas ya muy seguidas. Tandas de cuatro, cinco y hasta seis muletazos, y espléndido manojo de remates. Faena más que limpia, muy estética, honda y pura, definitivamente muy enfibrada hasta en los adornos que se conocen como toreo accesorio. El concepto de maestría lo marcó el hecho de que El Juli toreó donde quiso y como quiso. Faena grande con la oportuna rúbrica de una gran estocada. Cortó las dos orejas más auténticas de la feria. Pero no pudo redondear Julián López con el sexto, un toro blando y con guasa, que reponía las embestidas, defendiéndose. El Juli lo intentó, pero fue inútil. Y ni siquiera lo mató bien.

Oreja también en la tarde para López Chaves, que reaparecía tras el percance que había sufrido en Barcelona. Tuvo un primer toro que se dejó y al que enjaretó una faena de bonito repertorio. El quinto duró menos, exactamente media faena. Chaves acertó a exprimirlo más allá de lo que dio de si, incluso después de llegar a rajarse en tablas. Un bajonazo en toda regla dio paso a una oreja con sello de puro paisanaje.

Paquirri pasó como una sombra, y eso que el hombre se esforzó en dos trasteos tan largos como insulsos. No se comprometió con el primero y en el cuarto el trasteo quedó marcado por las dudas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios