Manzanares se entroniza en el ruedo y en los tendidos de la Plaza Real

  • Por tercer año consecutivo el espada alicantino ocupa el escalón más alto del podium del abono de verano portuense en una temporada baja de público en los tendidos y de un discreto balance ganadero

No hay disputa, el triunfador del verano taurino portuense ha sido José María Dolls Samper, para el arte "Manzanares", triunfador además por tercer año consecutivo.

Si hay un trono en esta Plaza Real lo ha ocupado Manzanares, un privilegio que han gozado en los últimos años -y esperemos que vengan muchas más- José Tomás y Morante de la Puebla.

Reyes del ruedo y de la taquilla, que si en la grada lo que prima es el aplauso y dejar el número 41 de la zapatilla estampado en la arena, en el despacho al aplauso hay que sumar los billetes. Y eso es lo que ha pasado. En el coso de El Puerto este año ha fallado el público salvo en las tardes de Morante y Manzanares. Explicaciones muchas: que si la crisis y que las entradas son muy caras; que un abono poco atractivo; que un cartel de figuras vale lo mismo que uno de modestos; que para ver corridas de toros hay que comprar muchas novilladas o que hay ganaderías que espantan más a la gente que un toro suelto. Lo cierto es que con la collera Morante y Manzanares hubo la mejor entrada con diferencia.

Cada uno tiene su opinión, como los que escribimos de toros, pero el público tiene razón: Manzanares ha sido el torero del año en El Puerto sumando siete orejas en dos tardes. No lo pudieron ver en Jerez pero en Sanlúcar, con otras dos actuaciones a gran altura, los aficionados de la zona han podido comprobar que efectivamente está en un gran momento, y creciendo.

En la primera tarde le cortó tres orejas a un lote corrientito de Parladé imponiéndose al levante con temple, la muleta baja y dos espadazos rotundos. Esa estampa de torero completo - con valor, sentido de la lidia, arte con el capote y la muleta, y matando como un cañón- se repitió en la goyesca. Dominio, empaque y eficacia otra vez en tarde de levante ante un lote de Núñez del Cuvillo, tragando en su problemático primero y aprovechando al máximo la movilidad y emoción de las primeras arrancadas de su segundo. En dos tardes, cuatro estocadas y un pinchazo.

La de Buenavista , rajada y deslucida, solamente tuvo un toro para el triunfo con el que sobresalió Oliva Soto mostrando las calidades que atesora. Padilla se fue de vacío y Arturo Macías se llevó una cornada tremenda.

En la corrida de La Palmosilla también hubo un único triunfador, un Ponce más escénico que profundo, al compás del pasodoble. A El Fandi, poderoso y batallador, no le duraron los toros para la muleta y Salvador Vega recuperó crédito aunque esa espada...

La corrida de Parladé fue blanda y sosa y también tuvo, como se ha dicho, el solitario triunfo de Manzanares con El Cid y Perera sin trofeos, dejando el extremeño momentos muy estimables.

Con la de Zalduendo se esperaba lío en los corrales. Por fin la autoridad se ha puesto firme. Ya era hora, nos hubiéramos ahorrado muchos becerrones, muchos disgustos y ciertos apoderados no vendrían con tantas ínfulas. Porque cuando sale el toro bien presentado, se dice que el del palco está salvando esto; pero cuando salen el toro mal es que esto es muy complicao y la mala es la prensa que larga mucho. Mano firme y si no hay toros: suspensión, nada de tirar palante con cuatro cabras y aprobar toros con la condición de que vayan de sobreros. Total, dos de Sampedro, uno de Parladé y tres de Zalduendo en una tarde sin remate. Morante con su chaparrón de goterones de arte, El Juli muy bien y Cayetano superior con su primero pero vulgar con el segundo.

Desigual la de Cebada Gago pero con un gran toro, por bravura y movilidad, que le tocó a Jesuli cortando la única oreja de la tarde. Morilla tuvo un lote inservible y Antonio José Blanco fue el que más evidenció que está sin torear.

El cierre fue la goyesca. A la Plaza Real, que no es un coso barroco ni neoclásico, le cae fatal la tramoya goyesca, pero bueno. Más arriba pudo usted leer lo de Manzanares; Morante no tuvo enemigo propicio y Luque dejó un tercio de capote para el recuerdo, cortó una oreja a su primero y batalló con el segundo pero no pudo ser.

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