Manzanares, tres orejas y puerta grande en Burgos

  • El alicantino cuaja una gran tarde a pesar del fuerte viento que molestó a los toreros. Juan Mora es ovacionado y Castella, petición ante un encierro manejable de Torrealta

El diestro José María Manzanares cortó ayer tres orejas en el cuarto festejo de la Feria de San Pedro de Burgos. El alicantino sopló más que el fuerte vendaval que prorrumpió esta tarde en la ciudad del Arlanzón y, sirviéndose de su letal espada, salió en hombros en la cuarta de San Pedro. Juan Mora fue ovacionado tras una faena importante y a Castella se le pidió una oreja que no fue concedida. Se lidió un desigual encierro de Torrealta.

Pudieron lucirse en banderillas en el tercero, que fue lo único que pareció no volar, Juan José Trujillo y Luis Blázquez. Manzanares fue en busca de los papelillos, huyendo del aire, y logró templar al astado que humillaba y obedecía al engaño pero que andaba justito de fuerza, por el pitón derecho. Habitual en El Plantío, fueron los circulares los que enloquecieron al público por lo que los repitió seguidamente hasta en cinco ocasiones, con mucha suavidad y ligazón. No cogió la izquierda pero el estoconazo de por sí valió una oreja. Cortó dos. Ante el sexto, escaso de fondo y justo de fuerza, Manzanares toreó con muletazos largos y definidos principalmente por el pitón derecho. La estocada recibiendo pausada y meditada, de escándalo, desató los pañuelos que le otorgaron la tercera oreja.

Siguió molestando y mucho el viento en el segundo. Sebastián Castella insistió en el quite por chicuelinas. Luego inició la faena de muleta sentado en el estribo y tras cambiar los terrenos, logró sacar una serie de naturales ayudados que fue la que dio luz verde a su labor. Volvió con la diestra para condimentar una labor llena de pausas por culpa del continuo vendaval. El toro, también brusco y reservado, fue mejor por el pitón izquierdo. Sonó un aviso. Estocada trasera y desprendida. Se le pidió la oreja, no mayoritariamente y no fue concedida. El quinto, noble y con calidad, humillaba y se desplazaba. Castella fundamentó su faena en el pitón derecho tras comenzar con un pase cambiado por la espalda en los medios y acabó con un sainete con la espada.

Juan Mora tuvo que lidiar con el viento y con un primero protestón con el que solo pudo dejar detalles de su tauromaquia incluída la sorpresa de entrar a matar en plena faena. Pareció templarse el viento en el cuarto que permitió que Juan Mora esbozara dos tandas de naturales al principio de extrema limpieza y dos al final como colofón a una faena seria y de poder.

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