Morante, Leandro y Doyague, en blanco

  • La terna no consigue ni un solo trofeo · El festejo comenzó con 20 minutos de retraso entre las protestas del público

GANADERÍA: Toros de El Vellosino, bien presentados, excepto el primero. Manejables el segundo, tercero y sexto; muy blando y bondadoso el primero y complicados cuarto y quinto. TOREROS: José Antonio 'Morante de la Puebla', silencio tras aviso y silencio. Leandro, silencio tras aviso y silencio. Carlos Doyague, leve petición y silencio. Incidencias: Plaza de toros de Palencia. Más de media entrada en tarde agradable.

La corrida empezó con 20 minutos de retraso entre las protestas del público, que consideró injustificado el arreglo del ruedo, que no presentaba ninguna anomalía.

Después de recibir con pitos a las cuadrillas, el público tardó en entrar en situación en una faena, la de Morante, que tuvo unos momentos de gran belleza por el temple, la suavidad y el gusto que imprimió a su toreo el diestro sevillano quien, después, estuvo muy desafortunado con la espada. En su segundo enemigo, un toro incierto e incómodo, no terminó de acoplarse.

Desde el comienzo de la faena hasta que cogió al espada, la labor de Leandro en su primero estuvo presidida por el sentimiento, el temple y la despaciosidad en series con ambas manos rebosantes de estética y plasticidad, pero la espada emborronó el cuadro. En el otro toro, estuvo lentísimo, ante un astado que no le permitió el menor lucimiento.

Muy voluntarioso y aseado estuvo Doyague en el primero de su lote, en una faena con momentos muy lucidos, en tandas muy ligadas. Perdió la oreja al necesitar dos viajes para finiquitar a su enemigo.

En el último de la tarde, la labor de Carlos Doyague careció de brillantez, a pesar de los buenos deseos del matador.

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